martes 28 de octubre de 2008

Como se hace una tesis doctoral

Saludos, he aquí una información que de seguro ayudará a mas de uno.

Marta Torregosa de la Universidad de Navarra nos regala esta fantastica herramienta. Que yo recuerde. en ningún curso de metodología nos enseñaron tanto como lo que aprenderan aquí. Buena suerte. Mario Perez

Cómo se hace una tesis doctoral

  1. La elección del tema y del director
  2. Primeros pasos
  3. Organización de los materiales
  4. Comenzar a escribir
  5. Cómo se termina una tesis

Para quienes se inician en la filosofía profesional la redacción de la tesis doctoral es de ordinario el primer empeño de envergadura, al menos en cuanto a extensión, que tienen que afrontar. La obtención del grado de doctor es el requisito necesario para dedicarse a la docencia universitaria, que es la profesión retribuida a la que —con algunas pocas excepciones— suelen dedicarse los filósofos desde la creación de las Universidades en la Edad Media.

Una tesis no es meramente un evento administrativo para lograr una promoción profesional, ni es tampoco un evento exclusivamente científico, de pura investigación. Escribir una tesis tiene sobre todo una finalidad de aprendizaje. El primer fruto de una tesis es el crecimiento de su autor o autora, su aprendizaje al escribirla, al mantener un discurso coherente y bien argumentado a lo largo de trescientas o cuatrocientas páginas. Quien es capaz de escribir una tesis doctoral acredita con ello su habilidad investigadora y su capacidad de comunicar a otros lo descubierto siguiendo las pautas de quienes le han precedido y de quienes trabajan en ese mismo campo de investigación.

Una tesis debe aportar algo original y novedoso, pero su primer mérito ha de radicar en la tarea rigurosa de acopio de lo que otros han dicho sobre la cuestión afrontada, en el examen detenido de sus aciertos y limitaciones. Sólo después de hecha esa tarea imprescindible, puede y debe el autor de la tesis aportar algo nuevo.

Lo realmente decisivo para una tesis es tener una buena pregunta, y después el dedicar el tiempo necesario para adquirir el oficio y el método que permitan iluminar el problema que queremos abordar y permitan ofrecer finalmente una respuesta argumentada y convincente. Para llegar a formular esa pregunta es importante la elección de la persona que dirija nuestra investigación, pero sobre todo es indispensable que la pregunta tenga un enraizamiento efectivo en la biografía personal. Cfr. J. Nubiola, El taller de la filosofía, Eunsa, Pamplona, 1999, 162-163.

1. La elección del tema y del director

1.1. La elección del tema

La elección del tema de investigación constituye uno de los momentos centrales de un proceso de investigación, y no solamente su inicio cronológico. No suele ser conveniente precipitarse en la elección, pero tampoco es recomendable demorarse excesivamente en la etapa de elección de un tema. Muchas veces basta con poseer una idea general que irá perfilándose al trabajar sobre ella y contar con información adicional.

Para delimitar y elegir el tema de investigación deben tenerse en cuenta estos aspectos:

1. Procurar que el tema o problema elegido sea lo más limitado posible. Muchas veces los grandes temas generales no pueden tomarse como temas de investigación y plantear proyectos demasiado amplios puede equivaler a no realizar ninguno. Cuanto más se restringe el campo mejor se trabaja y se va más seguro.

2. Es importante dilucidar si el tema elegido es una cuestión histórica o, por el contrario, un problema que exige un tratamiento sistemático, una tesis teórica. En casos excepcionales puede abordarse una cuestión que exija únicamente especulación o reflexión personal, pero hay que tener en cuenta que ésta exigirá una gran madurez y un profundo estudio que el doctorando no siempre está en condiciones de hacer. Una tesis teórica es una tesis que se propone afrontar un problema abstracto que ha podido ser o no, objeto de otras reflexiones: la voluntad humana, el concepto de libertad... En manos de un estudiante, con una experiencia científica necesariamente limitada, estos temas sólo pueden llegar a resolverse bien si se apoya esa especulación sobre uno o varios autores: la voluntad humana en Kant, el concepto de libertad en...

3. Es muy importante elegir un tema de investigación acorde con la preparación del doctorando y las posibilidades de trabajo. Entre ellas, es necesario destacar la accesibilidad a las fuentes y bibliografía necesarias, la posibilidad de contar con una adecuada dirección en el transcurso de la investigación, el nivel de conocimientos previos que exige el tema elegido, los idiomas necesarios para abordar el estudio con un rigor suficiente y el tiempo disponible. Es importante tener en cuenta este aspecto porque existe, principalmente al comienzo de toda actividad investigadora, un exceso de confianza en nuestras posibilidades reales.

4. La investigación versa sobre un objeto reconocible y definido de tal modo que también sea reconocible por los demás. Definir un objeto significa definir las condiciones bajo las cuales podemos hablar, sobre unas reglas que el doctorando establecerá (o que otros antes han establecido). Elija el objeto o tema que elija, el doctorando tiene que dejar claros los criterios por los que ha hecho la elección de ese objeto concreto en ese sentido concreto y explicar por qué excluye otros. Los criterios han de ser razonables y el sentido tiene que quedar bien definido.

5. La investigación tiene que decir sobre este objeto cosas que todavía no han sido dichas o bien revisar desde un punto de vista diferente las cosas que ya han sido dichas.

6. El tema elegido debe entrar en nuestra área de intereses teóricos. Nuestro propio interés ayudará a realizar de un modo activo y creador el trabajo de investigación propuesto. Es preciso advertir que un trabajo de investigación requiere varios años de trabajo y pasa siempre por altibajos de interés personal. La falta de interés personal en la investigación es una carencia que acaba apareciendo y puede hacer fracasar el trabajo.

7. La elección del tema de investigación está relacionado con la necesidad de formularlo explícitamente, aun cuando sea de modo provisional. Como paso previo a la formulación del tema de investigación puede ser muy interesante anotar todas las posibles formulaciones del tema elegido, así como las ideas relacionadas. (Para la elaboración de esta sección he seguido la información facilitada por I. Izuzquiza, Guía para el estudio de la filosofía. Referencias y métodos, Anthropos, 1994, Barcelona, 258-260 y U. Eco, Cómo se hace una tesis, Gedisa, Barcelona, 2001, 25-68).

1.2. La elección del director

Para quien se inicia en la vida académica profesional es importante la calidad de su relación —la cohesión efectiva y afectiva— con quien dirija su tesis de doctorado. Esa relación tendrá una influencia decisiva sobre el resultado del trabajo y muchas veces tendrá también importancia para toda la vida, no sólo en el ámbito profesional, sino incluso en el personal.

Este tipo de relaciones han de estar presididas por dos criterios, que impregnan toda la vida académica. Se trata de los criterios de libertad y verdad. El primero radica en el carácter totalmente voluntario por ambas partes de su relación doctoral. Tanto su recíproca aceptación, como la definición del tema o la metodología que vayan a emplear, han de quedar siempre abiertas a ulterior revisión dentro de los plazos que hayan convenido. Quien inicia una tesis ha de sentirse siempre libre para cambiar de director, de Departamento o de Universidad. En este sentido resulta muy práctico tematizar periódicamente —por ejemplo, al comenzar o terminar cada trimestre— el marco efectivo de la relación, los objetivos concretos acordados y el calendario previsto para su ejecución, así como las futuras expectativas profesionales a medio o largo plazo, de forma que ninguna de las dos partes pueda sentirse nunca defraudada o engañada.

Quizá la idea más importante para enfocar bien esa relación es advertir que no se trata de una relación de igual a igual. No es una relación simétrica, sino que se parece más a la filiación que a la amistad. A lo largo de todo el proceso que lleva hasta la finalización de la tesis doctoral debe preservarse esa desigualdad, que por supuesto no excluye ni la total confianza ni la disparidad de criterios o de pareceres en muchas cuestiones. Cuando la diferencia de edad es importante quizá resulta más fácil mantener esa desigualdad y el esfuerzo del doctorando ha de concentrarse más bien en hacerse a la manera de ser de quien le dirige. Cuando no hay tal diferencia de edad, quien hace la tesis quizá deberá poner un poco más de esfuerzo en reconocer a la otra persona como aquella que libremente ha elegido para que le guíe en ese tramo del inicio de su vida profesional.

El segundo criterio, el criterio de verdad y trasparencia, lleva a eliminar toda apariencia de diplomacia en esas relaciones. Por una parte, obliga al director a decir abiertamente siempre todo lo que estime conveniente y a corregir cuantas veces haga falta un mismo defecto. Es de gran importancia que el director exija, pues de la calidad de la tesis pende toda la futura vida académica del doctorando. De otra parte, obliga a su vez al doctorando a advertir lealmente al director de la tesis los errores en que —al menos a su juicio— éste incurra. Para todo ello es necesario acordar un sistema de seguimiento, una conversación periódica debidamente preparada por ambas partes, en la que el doctorando pueda dar noticia con sencillez del trabajo realizado y de sus desfallecimientos o de las dificultades con las que ha tropezado.

Esas entrevistas periódicas constituyen un elemento esencial en la relación doctoral. En muchos casos no sólo se abordarán en ellas las cuestiones estrictamente académicas de la tesis, sino también aquellas otras profesionales y personales de más largo alance. Por esta razón, en esas conversaciones de asesoramiento el director ha de aspirar a "crear un espacio en que la otra persona no solamente sea libre para hablar sino que además sea capaz de ganar una visión más clara de sí misma" (R. Guardini, Apuntes para una autobiografía, Encuentro, Madrid, 1992, 162).

En muchos casos resulta preferible una "short therapy" —una conversación semanal o quincenal de media hora— a largas conversaciones de varias horas cada dos o tres meses. Ni la confianza puede forzarse, ni deben exagerarse los efectos prácticos de cada conversación.

Nunca se insistirá lo suficiente en el modelo socrático del asesoramiento, al menos en filosofía: lo más importante no son las soluciones, los contenidos, las respuestas concretas, sino más bien el método, las preguntas, los procedimientos, la dimensión vital del filosofar. El asesor o director del trabajo de investigación no ha de pretender imponer sus puntos de vista, sino como la comadrona socrática aspira solamente a ayudar a que la persona asesorada dé a luz —no de ordinario sin penoso esfuerzo— a su propio pensamiento. A través de las sucesivas conversaciones el doctorando irá aprendiendo a cómo dialogar, e irá progresando en la identificación de los hábitos intelectuales que ha de ganar y en la comprensión de su área de investigación. La finalidad de estas entrevistas es también la de asegurar el ritmo de trabajo de la tesis, el no atascarse en pozos sin fondo. Para cada entrevista habrá que entregar las quince o veinte páginas que hayamos conseguido escribir en ese espacio de tiempo. Será útil imprimir el texto en papel sucio, pero leído y correguido manualmente después de haberlo impreso. Antes de concluir cada entrevista convendrá, si es posible, concretar el día y la hora en que tendrá lugar la siguiente y, en su caso, el trabajo escrito que habrá de entregar en ese plazo el doctorando.

Para el feliz desarrollo del trabajo cooperativo que es una tesis doctoral hace falta una cierta empatía entre quien escribe su tesis y quien la dirige, unas "buenas vibraciones" que sin necesidad de palabras crecen en el marco de ese diálogo enriquecedor (Cfr. J. Nubiola, El taller de la filosofía, Eunsa, Pamplona, 1999, 196-204).

2. Primeros pasos

Desde el principio, quien comienza una tesis ha de tener clara la forma final que va a tener el producto que está escribiendo, el volumen encuadernado que leerá el tribunal y el libro que ha de ver la luz pocos meses después en una colección especializada de monografías.

Adoptar este punto de vista lleva desde un principio a precisar cuántas páginas va a tener la tesis que se comienza a escribir, y por tanto cuántas páginas se asignan a cada capítulo, y el número de palabras que van a tener las páginas por término medio. Esta sencilla formulación plantea con claridad las decisiones más importantes respecto de la tesis que vamos a acometer. La primera es la de la extensión total de la tesis en número de páginas y de palabras. Aunque pueda parecer dogmático, una tesis doctoral no debe tener más de cuatrocientas o quinientas páginas, y por tanto no debe sobrepasar las ciento veinte mil o cuando más las ciento cincuenta mil palabras. Todo lo que supere esa cantidad es exceso y se pagará caro a la hora de publicarla y a la hora de encontrar lectores. En el Departamento de Filosofía de la Universidad de Harvard no se aceptan tesis de más de setenta y cinco mil palabras. La tradición española, quizás en parte por influencia de la tesis de habilitación francesa que es algo bien distinto, ha llevado a un crecimiento desmesurado de las tesis en las últimas décadas. Cuando a veces uno se tropieza con tesis doctorales de setecientas páginas o más, de varios volúmenes, que nunca llegarán a la imprenta a causa de su tamaño descomunal, siempre lamenta que nadie hubiera dado a esas personas que tanto esfuerzo han invertido en esa tarea unos límites tan claros como los que aquí se indican.

Precisar el número total de páginas y de palabras lleva como consecuencia a definir con la misma precisión el número de capítulos y la extensión de cada uno de ellos y el concreto formato de página que se va a emplear. El caballo de carreras necesita de riendas y estribos que, aunque parecen limitar su creatividad, hacen posible que gane la carrera. Esto mismo son las limitaciones de extensión —además de las del tiempo que disponemos para la investigación— que llevan a encorsetar un tema, o mejor, a ajustarlo a las prácticas comunicativas aceptables en nuestra comunidad universitaria contemporánea. Interés particular tiene el elegir desde un principio el formato final que tendrá la tesis, esto es, precisar desde un principio y escribir ya desde el primer borrador en el formato (caja, interlineado, cabecera y notas a pie de página, tipo de letra en el cuerpo y en las notas, etc.) que será el definitivo. Eso permite que el autor y el director de la investigación tengan desde el principio ante sus ojos el borrador de la tesis con la misma apariencia que tendrá en su momento el texto definitivo ante el tribunal. Esto ahorra muchos disgustos y muchas sorpresas de última hora. Los avances en los programas informáticos de procesamiento de textos facilitan también mucho todo este trabajo a quien se tome la molestia de enterarse un poco.

Diseñar un proyecto de investigación doctoral no es tarea sencilla. De ordinario hace falta la intervención decisiva del director para eliminar capítulos, podar avenidas secundarias, de forma que el trabajo esté bien centrado en torno a un tema y tenga al mismo tiempo todos los elementos relevantes y, si es posible, sólo los elementos relevantes, y estos trabados de un modo coherente y persuasivo. Durante el desarrollo de la investigación, será preciso ir evaluando periódicamente el proyecto inicialmente diseñado para irlo ajustanto con una cierta flexibilidad a los resultados mismos de la investigación, o a otras circunstancias profesionales o ambientales que pueden, a fin de cuentas, resultar decisivas para la obtención del puesto profesional al que se aspira (S. M. Lanyon, "How to Design a Dissertation Project", Bioscience 45, 1995, 42). En muchos casos, conforme se avanza en la comprensión de un problema y de su complejidad se descubre con claridad que algunas secciones de la tesis que inicialmente parecían necesarias, resultan ahora claramente superfluas. No hay que tener reparo en eliminarlas, aunque hayamos invertido muchas horas en ellas. Servirán más adelante para artículos especializados o para otros trabajos.

En este proceso de definición de un proyecto doctoral resulta decisivo —siguiendo el consejo de Watson (Cfr. R. A. Watson, Writing Philosophy. A Guide to Professional Writing and Publishing, Southern Illinois University Press, Carbondale, IL, 1992, 18-19)— que el estudiante escriba antes de nada la introducción de su tesis, todas las veces que haga falta hasta que se aclaren tanto él como su director y se pongan de acuerdo acerca de la tesis concreta que quiere escribir (Cfr. J. Nubiola, El taller de la filosofía, Eunsa, Pamplona, 1999, 164-167).

2.1. La introducción de la tesis

Empezar escribiendo la introducción —que una vez terminada la tesis cambiará por supuesto sustancialmente— facilita mucho el meterse en el problema de la tesis. Si uno no está seguro sobre la organización de los capítulos y su contenido, el escribir la introducción le ayudará mucho a aclararse. Una buena introducción tendrá de ordinario entre tres y ocho folios y abordará por este orden aproximado los siguientes puntos:

1. Enunciado del objetivo del trabajo y breve descripción del status questionis.

2. Conexión biográfica (por qué interesa al autor) e interés objetivo del tema.

3. Metodología empleada y lógica interna de la investigación.

4. Descripción de su articulación en capítulos, del contenido de cada uno de ellos y de la conclusión central alcanzada ("la tesis de la tesis").

5. Agradecimientos, cuya redacción puede dejarse para cuando se termine efectivamente la tesis.

Una de las razones para comenzar la tesis escribiendo la introducción es que uno puede descubrir entonces que no tiene realmente un proyecto de investigación y eso es importante descubrirlo cuanto antes (Cfr. R. A. Watson, Writing Philosophy. A Guide to Professional Writing and Publishing, Southern Illinois University Press, Carbondale, IL, 1992, 18-19).

Además de esta definición objetiva, esto es, del objeto de la investigación, hace falta en esos primeros momentos acordar con el director del trabajo una planificación temporal, un calendario de trabajo en fases, distribuida en meses y años, en el que se tengan en cuenta los espacios de tiempo dedicados a los cursos de doctorado, las tareas de colaboración en la docencia que en su caso puedan asignarle, las estancias en otras Universidades o centros de investigación que parezca razonable, en resumen, el tiempo que puede y debe dedicar al trabajo de investigación doctoral para que este culmine en un tiempo razonable en la defensa de la tesis ante el tribunal y en su publicación. En este sentido, lo razonable es que una persona que inicia el doctorado en filosofía con una dedicación completa a esa tarea termine en dos años los cursos de doctorado en los que haya llevado a cabo la investigación básica que su proyecto requiera y dedique otros dos años a escribir y completar la tesis. Habrá casos excepcionales en un sentido o en otro, pero si se ha definido bien el proyecto, se han establecido los límites de extensión de cada capítulo tal como más arriba se recomienda y se ha previsto un sistema de revisión periódica semanal o quincenal del trabajo realizado, la mayor parte de los doctorandos alcanzarán sin nerviosismos ni tensiones ese objetivo.

Un estudiante de doctorado ha de estar entusiasmado y orgulloso de su proyecto de investigación doctoral. Si en algún caso no fuera así es preciso trabajar el proyecto mucho más a fondo hasta que el investigador se persuada de su decisiva importancia para la historia de la humanidad. Si no lo consigue, es mejor cambiar de tema o dejarlo estar. Como describe magistralmente Umberto Eco, al menos uno ha de estar orgulloso de ser la persona que más sabe en toda la historia de la humanidad hasta el momento sobre ese asunto bien concreto que a uno le ocupa (Cfr. U. Eco, Cómo se hace una tesis, Gedisa, Barcelona, 2001, 219-220). ( Cfr. J. Nubiola, El taller de la filosofía, Eunsa, Pamplona, 1999, 167-169).

2.2. La búsqueda del material: las fuentes

"Las fuentes son los documentos que aportan información para el estudio de una materia. Pueden ser muy variadas; por ejemplo las actas de un congreso o de una institución oficial, manuscritos, obras originales, publicaciones periódicas, libros, folletos, informes científicos, y técnicos y otras. Pueden ser de primera o de segunda mano. (...) Son fuentes primarias [primera mano] las totalmente originales; suelen considerarse originales documentos como los libros, las publicaciones periódicas, los informes científicos y técnicos, los programas de investigación, las actas de congresos, y otros semejantes, siempre que contengan información de primera mano. Este concepto es, con todo, algo complejo; por ejemplo, una autobiografía puede ser una fuente de primera mano, pero no lo será una biografía escrita por una persona que ni siquiera haya convivido con el autor ni coetánea ni coterráneamente. Las fuentes de primera mano de una biografía serán precisamente las fuentes de primera mano (los documentos, cartas, publicaciones periódicas y otros) que el autor de la biografía haya manejado. En relación con una obra traducida, es de primera mano la obra original en el idioma extranjero; la traducción es una fuente de segunda mano: nada ni nadie nos garantiza, a priori, que el traductor no traiciona el pensamiento del autor. Las obras de recopilación de documentos son asimismo fuentes de segunda mano; son de primera mano los documentos mismos, ya que en la reproducción pueden haberse cometido errores. Suelen considerarse fuentes de segunda mano los boletines de resúmenes, las bibliografías y en general las obras de referencia como los diccionarios y las enciclopédias, repertorios, directorios, anuarios. Son documentos que se pueden manejar en la investigación y en la escritura del trabajo, pero, siempre que se pueda presentar duda en relación con un dato, se debe hacer el esfuerzo de acceder a las fuentes de primera mano.

El autor de un trabajo de investigación está obligado a trabajar con fuentes de primera mano, para lo cual muchas veces deberá invertir muchas horas en investigar dónde se hallan estas y en tratar de verlas y valorarlas por sí mismo. Sin embargo, alguna vez será ciertamente difícil acceder a la fuente de primera mano, y en ese caso será lícito que el autor recurra a fuentes de segunda mano, a fuentes derivadas. Por ejemplo, si hacemos una cita de un texto de un autor, la fuente original es en principio, la propia obra, que es de donde debe tomarse ese texto que necesitamos citar. Suponiendo que el acceso a esa obra es imposible o muy difícil, se puede citar a través de una cita hecha anteriormente por otro autor. La mención de la fuente debe hacer constar al autor de la obra, pero también al citador intermedio, que es la fuente de segunda mano que hemos utilizado. En los casos de documentos desaparecidos o de los que solo existe un ejemplar difícil de ver, algunos autores de reconocido prestigio que los reproduzcan pueden convertirse, en la práctica, en fuentes de primera mano para aquel tema concreto" (J. Martínez de Sousa, Manual de estilo de la lengua española, Trea, Gijón, 2000, 55-56).

2.3. La investigación exploratoria

Ya hemos visto cómo nuestra investigación ha de contar con unas fuentes en las que apoyaremos nuestra tesis. Ahora la cuestión es qué proceso debemos seguir en la investigación de esas fuentes. El camino lógico para aprender sobre un nuevo tema es comenzar con la información general y continuar hacia la específica. El primer paso nos lo ofrecen las enciclopedias, diccionarios o textos base. En ellas aprenderemos a interpretar el vocabulario relacionado con nuestro tema, a descubrir la historia del problema y a encontrar las primeras claves o hilos por los que deberemos continuar nuestra investigación. El segundo paso lo encontraremos en las bases de datos, los archivos, los catálogos, los repertorios bibliográficos y las monografías. En tercer lugar llegaremos a los artículos de revistas de investigación y por último, si hay oportunidad realizaremos una investigación a tavés de conversaciones, cartas. Después tendremos ya nuestras propias notas o intuiciones y conclusiones.

¿Cómo se hace una búsqueda preliminar en una biblioteca? El catálogo de la biblioteca ofrece algunas facilidades para buscar aquello cuya existencia todavía se ignora. La primera es, naturalmente, la búsqueda por materias y por autores. Es preciso estudiar el funcionamiento de la biblioteca y del catálogo para hacer una búsqueda eficiente. Habrá que tener en cuenta si la biblioteca tiene dos catálogos, uno antiguo (con los libros adquiridos hasta una determinada fecha) y otro nuevo; así como la elección de las palabras que utilizamos en la búsqueda. Esto puede ser de especial relevancia en la búsqueda por autores. Por ejemplo, si buscamos la bibliografía de un autor como Eugenio d'Ors, para estar seguros del resultado tendremos que buscar siempre con el término "Ors" y con "d'Ors". No es nunca una pérdida dedicar un poco de tiempo a aprender el programa informático de búsquedas. En caso de duda siempre se puede pedir ayuda al bibliotecario.

3. Organización de los materiales

Cómo y dónde guardar o almacenar los documentos, fotocopias, archivos... que va generando nuestra investigación es una cuestión determinante en la elaboración de un artículo o monografía y más aún en la elaboración de una tesis doctoral. En este apartado se proponen algunas sugerencias útiles tanto para la organización de los materiales en nuestro ordenador, como en el lugar de trabajo.

3.1. Cómo organizar la información en el ordenador

Para la elaboración de una tesis o de un trabajo de cierta extensión es recomendable el uso de un documento distinto para cada una de las secciones. Es decir, un documento para la portada, otro para la tabla de abreviaturas, otro para la introducción y así sucesivamente. El trabajo con documentos separados permite "movernos" con más rapidez y comodidad. De lo contrario, escribir el último capítulo o las conclusiones "arrastrando" las 400 páginas anteriores, puede convertirse en una tarea lenta y llena de riesgos. Gracias a las posibilidades de los procesadores de textos no hay ningún problema para repaginar en el último momento cada documento permitiendo así una paginación continua. Otra de las ventajas de la redacción en documentos separados es la numeración de las notas. Con documentos separadados conseguimos que cada capítulo o sección del trabajo empiece por la nota número uno, evitando así encontrarnos en el final del último capítulo con una nota, por ejemplo, número 1357. Esta elección permite también poner diferentes encabezados a la página par e impar de cada sección. (En la página par escribiremos el título de la tesis doctoral o trabajo y en el de la página impar escribiremos el de la sección o capítulo en el que nos encontramos).

Es indispensable, cuando se trabaja con el ordenador, ser muy precavido con la seguridad. No sólo con los posibles virus, sino también con la posibilidad de que nos roben el ordenador, nos encontremos en medio de una catástrofe natural o tengamos un accidente y se rompa el ordenador. Para evitar estos problemas es imprescindible hacer copias de seguridad diarias en discos. Si a la hora de imprimir nuestro trabajo no disponemos de una conexión directa desde nuestro ordenador a la impresora y tenemos que grabar el documento en un disco e imprimirlo desde otro ordenador, utilizaremos siempre un disco preparado para esa función —disco de transporte—, sin confundirlo nunca con el disco que nos sirvió para hacer la copia de seguridad.

Es necesario emplear siempre máquinas, discos, etc., de calidad y en buen estado, es decir, que no sean viejos. En segundo lugar, hay que tener siempre al menos una copia de seguridad de todo lo que uno ha escrito y almacenarla en un lugar distinto, es decir, otro edificio, al de aquel donde tengamos nuestro ordenador. No sólo hay que pensar en terremotos e incendios, sino también en sucesos de menor envergadura, pero de consecuencias igualmente catastróficas para nuestro trabajo como pudieran ser un escape de agua o el robo del ordenador. Para mí la mejor experiencia ha sido, por una parte, la de copiar todo el contenido de mi ordenador personal una vez al mes, y por otra al finalizar cada jornada de trabajo de investigación, imprimir en papel el texto escrito en ese día y copiar en un disco, el trabajo realizado en ese día. Al guardar el trabajo del día en ese disco de transporte no reemplazo el documento más antiguo por el nuevo, sino que deposito el viejo en la papelera. Hay personas que vacían la papelera de su pantalla cada diez minutos. Es un error, es pasar por alto la valiosa experiencia de cuántas veces en nuestra vida hemos tenido que recuperar de la papelera, o incluso del cubo de basura, documentos que hemos tirado inadvertidamente o sin caer en la cuenta de que luego los podíamos volver a necesitar. (Cfr. J. Nubiola, El taller de la filosofía, Eunsa, Pamplona, 1999, 122-123).

3.2. Cómo organizar la información en la mesa o el lugar de trabajo

"En la vida real de quien se dedica a escribir la ordenación en el espacio es casi tan importante o más que la ordenación en el tiempo. La idea más importante al respecto es descubrir que la finalidad de la ordenación es el completar la memoria: "El orden es el que alivia a la memoria" (Diderot, Oeuvres Complètes, Hermann, Paris, 1995, VII, 29). Una manera muy gráfica de comprender la importancia del orden es asomarse al modelo de ordenación que suele emplearse en una cocina, con su office y su despensa: una ama de casa —¡o un cocinero!— sabe perfectamente dónde tiene todo, aunque no estudie nunca su cocina ni lleve un fichero de los alimentos que guarda en su despensa, pero sí tiene algunos libros o colecciones de recetas, y lleva la contabilidad por pequeña que sea; todos los días limpia un poco, pero de cuando en cuando dedica un tiempo a la limpieza y a la ordenación a fondo. Lo mismo ocurre en el taller del escritor. O incluso extendiendo —al estilo de Wittgenstein— la comparación cada cocina es distinta, pero todas tienen un aire parecido, depende del tamaño de la familia, de sus gustos, o de que se trate de un hotel o de un hospital; incluso las cocinas se parecen mucho en Occidente entre un país y otro, aunque siempre haya características locales como los alimentos y condimentos típicos del país. Hay cosas de empleo diario y oras cosas que se emplean una vez al año, o muy de tarde en tarde. La analogía da mucho de sí, pero el propósito principal es el de persuadir de que para ordenar el lugar del trabajo es imprescindible huir de la complicación. Nadie diría que la cocina de su casa es complicada, pues hasta somos capaces de encontrar a ciegas lo que buscamos, pero a nadie se le oculta que una cocina entraña cierta complejidad para quien se asoma por primera vez y que por supuesto con una cocina desordenada y sucia no se puede vivir. Lo mismo ocurre con el taller de la escritura (J. Nubiola, El taller de la filosofía, Eunsa, Pamplona, 1999, 170-171).

Las carpetas colgantes: para ordenar los materiales tales como fotocopias, apuntes, notas... que recopilamos a lo largo de la investigación recomiendo el uso de archivadores con carpetas colgantes. La recomendación de las carpetas colgantes tiene su razón en una cuestión física. Amontonar los papeles unos sobre otros supone una dificultad de acceso a los papeles que se encuentran en la base del montón. Es imprescindible un orden para los documentos, pero del mismo modo que es imprescindible poder disponer de ellos en poco tiempo y con poco esfuerzo. Es muy útil en el comienzo de la investigación guardar las fotocopias o documentos en carpetas que se correspondan con los distintos capítulos. A medida que se va concretando la investigación dividiremos el material de esa carpeta en las distintas unidades temáticas de las que traten cada una de las partes de cada capítulo (y así sucesivamente).

Las carpetas de anillas: otra de las formas para organizar los materiales recogidos, que no corresponden exactamente a ninguno de los capítulos y que son más bien documentos básicos con información general, es en una carpeta de anillas con separadores con las letras del abecedario. En ella se van archivando, de acuerdo con la letra adecuada, las fotocopias sobre personajes, definiciones, mapas, direcciones... que vayamos acumulando. Es importante acertar con la letra en la que se ordenan los documentos. Aquí la regla es la misma que en las carpetas colgantes, el orden debe estar acompañado de la facilidad para encontrar y acceder a lo que buscamos. Es imprescindible en la recolección de materiales, fundamentalmente cuando se trata de fotocopias de artículos, pasajes de algún libro... escribir en el mismo momento en que se hace la copia, la referencia completa del documento (autor, título, editorial, ciudad, año y página). Entra dentro de lo posible que en el momento de necesitar la referencia, el libro consultado y fotocopiado se haya perdido, no esté disponible, o sin más, perdamos una tarde intentando encontrar el párrafo fotocopiado dos años antes. Tomando la referencia completa en el momento evitamos estas pérdidas de tiempo.

Frente a la manera tradicional en que se recogían párrafos, ideas y pasajes que luego podían citarse en las tesis doctorales, me refiero a las fichas, recomiendo las fotocopias. La facilidad con la que hoy día puede accederse a las fotocopiadoras evita el trabajo de copiar lo que nos interesa y el riesgo de caer en el plagio o parafrasear al autor del que hemos tomado la idea. La fotocopia evita este tipo de riesgos en el momento de ser utilizada. Una ficha escrita por nosotros, con el tiempo, podría resultarnos dudosa en este aspecto: transcurridos unos meses o años podemos no estar seguros de si la ficha copiada a mano responde a una cita literal o más bien a una idea parafraseada. En este punto, la técnica sustituye de manera muy útil al trabajo manual. Este sistema de fotocopias sustituye también, de acuerdo a mi experiencia, el uso de bases de datos en el ordenador. En mi opinión los documentos recogidos tienen que estar a la vista, disponibles en papel para poder ser manejados. Es cierto que las bases de datos informatizadas también pueden imprimirse, pero esto no hace más que duplicar el trabajo que lleva hacer una fotocopia. Además es muy posible que en algunos casos no nos interese un solo párrafo o una sola línea, sino una argumentación de uno o varios folios. En estos casos, la diferencia entre fotocopiar y copiar a mano o en el ordenador se hace evidente por sí sola.

La libreta de notas: otro de los instrumentos útiles para el investigador es una libreta de notas. Una libreta manejable que acompañará siempre al investigador. Con ella se hace algo así como un diario de investigador en el que puede escribirse desde nuestra primera reacción a una conferencia, una película o a la lectura de una novela hasta las anotaciones tras un viaje o una entrevista. Incluso recomiendo escribir aquellas palabras, ideas o frases que no se quieren olvidar, y que una vez pensadas y desarrolladas se ordenarán en las carpetas colgantes o en la carpeta de anillas, e incluso serán utilizadas en la redacción del trabajo.

4. Comenzar a escribir

Lo importante es no dejarse intimidar por la perspectiva de escribir cuatrocientas páginas y seguir el consejo de Descartes para resolver los problemas: desmenuzarlos en partes y proceder en consecuencia. Una vez definida el área de investigación, el director de tesis y el problema que queremos afrontar hay que elegir un buen título provisional, si hace falta con un subtítulo que especifique el punto de vista o el autor sobre el que versa principalmente el trabajo, y enseguida ponerse a trocear la tesis en partes, esto es, a pergeñar el índice de la tesis.

¿Hace falta estar mucho tiempo investigando para ponerse a escribir? Pues depende. Yo comencé a escribir mi tesis desde el primer día así me fui aclarando yo, y así suelo recomerdar hacerlo. Se trata de acompasar la lectura de los textos de otros, la investigación con la escritura del texto propio que confiere sentido a las lecturas" (Cfr. J. Nubiola, El taller de la filosofía, Eunsa, Pamplona, 1999, 166 y 176).

4.1. La estructura de una tesis

Una tesis doctoral tendrá habitualmente la siguiente estructura: la portada con el nombre de la universidad, facultad o escuela y departamento en el que se ha realizado la investigación, el título y el subtítulo si lo tiene, el nombre del autor, el nombre del director de la tesis (Tesis dirigida por el Prof. Dr. ...) y la ciudad y fecha de la edición; un índice general del contenido, una tabla de abreviaturas; una introducción; el texto: tres partes, entre cuatro y seis capítulos, las conclusiones; la bibliografía y en algunos casos un apéndice documental. Cada una de estas partes serán consideradas las secciones de una tesis.

El índice general: En el índice deben figurar todas las partes de una tesis, los capítulos, subcapítulos o apartados, conclusiones y bibliografía... con la misma numeración, las mismas páginas y las mismas palabras. Esto que parece una perogrullada es bien importante. Antes de entregar la tesis para la encuadernación habrá que prestar una atención especial a estos detalles. No es extraño que en el transcurso de la investigación hayamos modificado alguna de las secciones o cambiado alguno de los títulos. Ni que decir tiene que la numeración de las páginas en el índice habrá que dejarla para el último momento, cuando ya no se tenga que escribir una palabra más. El índice se coloca después de la portada. Es lo primero que el lector debe encontrar, pues su función es servir de guía para localizar con rapidez cada parte. La organización del índice debe reflejar la del texto incluso en sentido espacial. Es decir, deben utilizarse márgenes distintos para cada división. El aspecto de un índice, la proporción que guardan las partes y capítulos da también una pista de la proporción y armonía que guardan las partes de la tesis entre sí y la tesis misma.

La tabla de abreviaturas: en la tabla de abreviaturas se ordenan las abreviaturas utilizadas en la tesis, generalmente se referirán a títulos de libros, revistas, archivos documentales o fuentes utilizadas con frecuencia. (No es necesario incluir en esta tabla las abreviaturas como Cfr., s.a...). Para la elaboración de la tabla de abreviaturas pueden tenerse en cuenta estos consejos: En primer lugar, utilizar sólo las necesarias. En segundo lugar, utilizar las formas abreviadas que ya se utilizan en la comunidad de investigación a la que pertenecemos. Es decir, seguir en la medida de lo posible las abreviaturas que han utilizado los que han escrito sobre ese tema o autor antes que nosotros, y en el caso de que haya que inventar alguna, seguir los criterios utilizados en las otras (no se abrevian los artículos y preposiciones de los títulos). Tercero, la tabla de abreviaturas se ordena por el orden alfabético de las abreviaturas. Y por último, definir las abreviaturas desde el principio. Si sabemos ya cómo abreviaremos los títulos más citados podremos ir redactando la tesis en lo que hemos llamado texto final.

Las conclusiones: Las conclusiones de una tesis pueden hacerse de muchas maneras. En este curso se recomienda que consistan en un resumen y síntesis de las conclusiones alcanzadas en cada capítulo y en una valoración de éstas de acuerdo con el status questionis del tema.

La bibliografía: La bibliografía consiste en el listado de las obras consultadas y expresamente citadas a lo largo de la tesis. Antes del listado se puede indicar una breve descrición de los criterios utlizados para componerla, como es por ejemplo, la distinción entre obras del autor (bibliografía primaria) y obras sobre el autor (bibliografía secundaria). En el listado bibliográfico, el doctorando muestra la familiaridad y el conocimiento que tiene del tema investigado.

La bibliografía se ordena por orden alfábetico de los apellidos. Los títulos nobiliarios como "von", "de" no forman parte del apellido, mientras que sí pueden hacerlo las "d" con apóstrofe como puede ser el caso de d'Ors. En cualquier caso, hay que adoptar un criterio y utlizarlo en toda la lista. En el caso de los autores antiguos será suficiente ordenarlos por el nombre con el que se reconocen: Platón, por ejemplo. Es necesario decidir también si pondremos uno o dos apellidos en el autor, así como si pondremos la incial de su nombre de pila o el nombre completo. Recomiendo el uso de un sólo apellido, menos cuando se trata de apellidos que puedan llevar a confusión como Fernández en castellano o James en inglés; y escribir sólo la inicial del nombre. En ocasiones no resulta fácil encontrar el nombre del autor. Si se han citado varias obras de un mismo autor se ordenarán de menos a más recientes (de acuerdo con el año de publicación). No es necesario escribir de nuevo el apellido y el nombre cuando se citan varias obras, bastará con ponerlo en la primera referencia y luego un guión largo. Cuando la obra que queremos ordenar está escrita por varios autores es suficiente ponerla una vez, en el lugar que le corresponde al primero de los autores.

Para escribir la tesis desde el principio con el texto final es preciso, además de procurar escribir con todos los detalles (las notas a pie de página y sus referencias completas...), definir la presentación de la tesis (el aspecto de cada página), el sistema de citas o referencias que vamos a utilizar para citar las fuentes consultadas y algunos otros criterios como el uso de los números romanos o la utilización de mayúsculas para algunos términos... Una vez definidos todos estos parámetros los utilizaremos a lo largo del tiempo que ocupe nuestra investigación y redacción de la tesis como el modelo que consultaremos y seguiremos siempre en el día a día. Es un buen comienzo dedicar una o dos semanas a pensar en estos aspectos, antes de ponernos a escribir la tesis, redactar un documento e imprimirlo y tenerlo siempre a mano. Este documento será como el mapa de carreteras o de caminos que lleva siempre el que ha de emprender un largo viaje y no está seguro de por dónde habrá de dirigirse. En los apartados siguientes se propone un modelo posible para definir todos estos criterios.

4.2. El formato

Para definir la presentación final o el aspecto de las páginas que tendrá nuestra tesis tenemos que definir lo que en el procesador de textos de un ordenador se llama el formato. El objetivo de este apartado es orientar acerca de las medidas que ha de tener la caja del texto, el espaciado entre párrafos, el interlineado, la fuente y el tamaño de la letra, etc.

Un modelo posible con el programa Microsoft Word:

Para configurar los márgenes de la caja en el menú Archivo se selecciona la opción Configurar página y se escriben las siguientes medidas:

En la pestaña Márgenes:

Superior: 6 cm

Inferior: 6 cm

Interior: 4,5 cm

Exterior: 4,5 cm

Encuadernación: 0 cm

Desde el borde

Encabezado: 5 cm

Pie de página: 1 cm

Aplicar a: Todo el documento

Señalar con un aspa el cuadro de Márgenes simétricos.

En la pestaña Tamaño de papel: asegurarse de que esté la medida de A4.

En la pestaña Diseño de página:

Seleccionar en Empezar sección: Página impar

Señalar con un aspa en el recuadro de Encabezados y pies de página:

Pares e impares diferentes

Primera página diferente

Seleccionar en Alineación vertical: Superior

Seleccionar en Aplicar a: Todo el documento

Hacer clic en Aceptar.

Para configurar los párrafos y la fuente en el menu Formato seleccionar

En la opción Fuente:

Times New Roman

Tamaño: 12

Hacer clic en Aceptar.

En la opcción Párrafo:

En la pestaña Sangría y espacio:

Seleccionar Alineación: Justificada

Nivel del esquema: Texto independiente

Escribir estas medidas en Sangría:

Izquierda: 0 cm

Derecha: 0 cm

Especial: Primera línea

En: 1 cm

Escribir estas medidas en Espaciado:

Anterior: 6 pto

Posterior 6 pto

Seleccionar Interlineado: Exacto

En: 14 pto

Hacer clic en Aceptar.

En la pestaña Líneas y saltos de página:

Señalar con un aspa el recuadro de Control de viudas y huérfanas.

Hacer clic en Aceptar.

Las notas a pie de página tienen las mismas medidas excepto en:

El menú Formato en la opción Fuente, el tamaño de la fuente será: 10

y en la opción Párrafo:

Sangría:

Izquierda: 0 cm

Derecha: 0 cm

Especial: Ninguna

Y en Espaciado:

Anterior: 0 pto

Posterior: 5 pto

Interlineado: sencillo

El texto indentado (o cita en bloque) tendrá estas medidas:

El menú Formato en la opción Fuente, el tamaño de la fuente será: 11

y en la opción Párrafo:

Sangría:

Izquierda: 1 cm

Derecha: 0 cm

Especial: Ninguna

El tamaño de la fuente de los encabezados es 10. En el encabezado de la página par se escribirá primero el número de página, un espacio de tabulador y después el título de la tesis; y en el de la página impar, primero el título del capítulo, un espacio de tabulador y después el número de página. Los números de página hay que ponerlos con la función automática.

Además de estas medidas para el formato, en el aspecto final de la tesis influyen otras cuestiones:

El texto de una tesis se divide en partes, capítulos, párrafos y apartados (subapartados) numerados mediante el sistema de numeración decimal (1, 1.1., 1.1.1., 1.2.1. y así sucesivamente). Para cada uno de estos textos hay que definir un estilo. Los estilos: Es imprescindible crear un estilo nuevo para cada uno de los tipos de escritura que hay en una tesis. Me refiero al estilo del texto normal, el estilo para las citas en bloque, el estilo de los títulos de los capítulos y sus partes y el estilo de las notas a pie de página. Para aprender a utilizar los estilos puede leerse la información que aparece en el menu ayuda del procesador de textos. La ventaja que tiene la utilización de los estilos es que si fuera necesario hacer algún cambio en el formato de la tesis, puede hacerse automáticamente modificando el estilo, sin necesidad de ir párrafo a párrafo.

Los títulos de las partes suelen ocupar una página independiente, impar (blanca la par posterior) y el capítulo que la inicia comienza siempre en página impar con su blanco de cortesía de arranque de capítulo. Se llama blanco de cortesía de arranque al espacio de página en blanco que se deja en el arranque o comienzo de las secciones.

Los títulos y subtítulos entre párrafos deben estar precedidos por un doble salto de párrafo. Nunca debe terminar una página con una línea que sea un título o subtítulo.

Utilizando estos criterios y teniendo en cuenta que una Tesis Doctoral tiene entre 400 y 500 páginas y entre 120.000 y 150.000 palabras, una distribución orientativa sobre el tamaño de cada una de las secciones puede ser:

Índice: 420 palabras

Tabla de abreviaturas: 353 palabras

Introducción: 2.635 palabras

Si tiene seis capítulos: una media de 20.000 palabras por capítulo

Conclusiones: 4.168 palabras

Bibliografía: 7.247 palabras

Esto significa una media de 282 palabras por página en una tesis de 472 páginas.

4.3. Sistemas de referencias

Este apartado no pretende ser exhaustivo, sino dar unas indicaciones concretas sobre uno de los modos posibles de proceder en este aspecto. De acuerdo con mi experiencia, lo que el doctorando necesita para saber utilizar correctamente los sistemas de referencias, las citas y las notas a pie de página no es toda la información posible que existe sobre esta cuestión, sino todo lo contrario, un modelo concreto y definido que pueda seguir.

Para poder escribir la tesis elaborando lo que hemos llamado el texto final es necesario definir el sistema de referencia que vamos a utilizar. Es decir, definir cómo citaremos cada uno de los tipos de fuentes que hemos utilizado.

Lo primero y más importante en una tesis es que hay que decidir qué sistema vamos a utilizar y seguirlo siempre. Eso es lo que se llama ser consistente. Hay muchos sistemas posibles. Lo que distingue a un sistema de otro es cómo se usan las comas, las comillas, las preposiciones, la cursiva, los puntos, los espacios, los paréntesis o el orden en que se sitúa el autor, título... Es decir, lo que podría parecer más irrelevante en la escritura es, en este caso, lo más importante a tener en cuenta. Para decidir qué sistema elegiremos es importante seguir el ejemplo de la comunidad de investigación a la que pertenecemos. Sobre el sistema elegido se pueden hacer variaciones, pero sin perder de vista que lo importante de una referencia es que pueda ser encontrada con facilidad, que sea clara.

A continuación presento un listado de ejemplos de algunos de los posibles sistemas de referencias como muestra de las múltiples combinaciones:

E. d'Ors, La filosofía del hombre que trabaja y que juega, Antonio López, Barcelona, 1914, 35.

E. d'Ors, La filosofía del hombre que trabaja y que juega (Barcelona, Antonio López, 1914) pág. 35.

E. d'Ors, La filosofía del hombre que trabaja y que juega (Barcelona: Antonio López, 1914), 35.

D'Ors, Eugenio. 1914. La filosofía del hombre que trabaja y que juega. Barcelona: Antonio López, 35.

D'Ors, E. (1914) La filosofía del hombre que trabaja y que juega. Barcelona: Antonio López., 35.

D'Ors, E. (1914), La filosofía del hombre que trabaja y que juega, Barcelona: Antonio López, p.35.

Una vez decidido el sistema que se va a utilizar recomiendo preparar un modelo con cada tipo de documento y fuente que se utilizará en la tesis (libros, artículos, prólogos, artículos en Obras Completas, en libros con editor, volúmenes homenaje, correspondencia, entrevistas o fuentes electrónicas...). Para este modelo hay que distinguir, si la hay, la bibliografía primaria de la secundaria; y entre cómo se cita una referencia la primera vez que aparece en la tesis y cómo en las referencias posteriores.

Un modelo posible para las referencias a las fuentes consultadas y los criterios a seguir:

Este documento tiene tres partes.

La primera parte es la tabla de las abreviaturas que se utilizarán en la redacción de la tesis doctoral. La tabla de abreviaturas hay que hacerla antes de escribir la tesis. Aunque en el transcurso de la redacción se podrá admitir o eliminar alguna abreviatura. Hay que hacerla al principio, porque es necesaria para definir el sistema de referencias que vamos a utilizar.

La segunda parte es el listado de todos los tipos de fuentes posibles de los que disponemos, con un ejemplo de cómo sería su referencia la primera vez que aparece en la redacción del texto y otro de cómo será en las siguientes ocasiones.

La tercera parte es un listado en el que escribo explícitamente algunos detalles de los criterios utilizados y las excepciones del sistema de referencia elegido.

Cada doctorando, tras un tiempo de investigación exploratoria y antes de comenzar a escribir la tesis, debería hacer un modelo como este con sus propios ejemplos. Como se indica en el inicio de esta sección, este modelo ha de imprimirse para que esté siempre accesible para su consulta. Será la guía durante los tres o cuatro años que dure la investigación.

Para elaborar un documento como éste son necesarios varios días de trabajo. El listado debe ser lo más completo y detallado posible. Todo lo que pueda decidirse desde el principio significará un ahorro de tiempo al final.

1. Definir el listado de las abreviaturas de las fuentes más consultadas

ANC: Arxiu Nacional de Catalunya.

FHTJ: La filosofía del hombre que trabaja y que juega.

G 1906: Glosari 1906.

G 1907: Glosari 1907.

G 1908: Glosari de Xenius, MCMVIII, III.

NG I: Nuevo Glosario (1920-1926) I.

NG II: Nuevo Glosario (1927-1933) II.

NG III: Nuevo Glosario (1934-1943) III.

NvG: Novísimo Glosario (1944-1945).

OyV : Eugenio d'Ors. Obra y vida.

PAG: Papers anteriors al Glosari.

2. Listado de ejemplos de cómo citaré las referencias a las fuentes consultadas la primera vez que aparezcan en la redacción de la tesis y las veces siguientes:

2.1 Libros y artículos de Eugenio d'Ors:

En la primera aparición citaré la referencia completa y a partir de entonces la referencia abreviada.

Referencia completa: autor, título, editorial, año, página.

Post. ref o Referencia abreviada: autor, título abreviado según la tabla de abreviaturas o acortado si no está incluido en ella, año de la primera edición entre paréntesis que es la que usaré de ordinario y número de página. He decidido reflejar el año también en la referencia abreviada porque en mi tesis es importante saber a qué año corresponde el texto de Eugenio d'Ors que estoy citando. Si la edición que utilizo en la cita no es la primera, pondré en el paréntesis del año: primero el año de la primera edición, después una coma y después el año de la edición que estoy utilizando.

Ejemplos:


-1º ref. E. d'Ors, La filosofía del hombre que trabaja y que juega, Antonio López, Barcelona, 1914, 52.
Post. ref. E. d'Ors, FHTJ, (1914), 52.

-1º ref. E. d'Ors, Glosari de Xenius, MCMVIII, III, Talleres Gráficos Montserrat, Barcelona, 1915, 278.
Post. ref. E. d'Ors, G 1908, 278.

-1º ref. E. d'Ors, La muerte de Isidro Nonell. Seguida de otras arbitrariedades. Y de la Oración a Madona Blanca María, El Banquete, Madrid, 1905, 4.
Post. ref. E. d'Ors, La muerte de Isidro Nonell, (1905), 4.

-1º ref. E. d'Ors, "Paul Cézanne", Glosari 1906, ab les gloses a la conferencia d'Algeciras y les gloses al viure de París, Llibrería de Francesch Puig, Barcelona, 1907, 421.
Post. ref. E. d'Ors, "Paul Cézanne", G 1906, 421.

-1º ref. E. d'Ors, "Le résidu dans la mesure de la science par l'action" en T. Elsenhans (ed.), Bericht über den III Internationalen Kongress für Philosophie zu Heidelberg 1 bis 5 september 1908, s.e, 1909; Kraus reprint, Neldeln/ Liechtenstein, 1974, 751-757.
Post. ref. E. d'Ors, "Le résidu dans la mesure de la science par l'action", (1909, 1974), 751-757.

-1º ref. E. d'Ors, "El VI Congreso de Psicología", Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, 589, 30 de abril de 1909, 101.
Post. ref. E. d'Ors, "El VI Congreso de Psicología", (1909), 101.

-1º ref. E. d'Ors, "Prólogo" en J. Mª López Picó, Torment-Froment, s.e., Barcelona, 1910, vii-xviii.
Post. ref. E. d'Ors, "Prólogo a Torment-Froment", (1910), vii-xviii.

-1º ref. "Se está como en familia, entre una o dos docenas de hombres que cultivan una misma especialidad, y que, en lo posible, deducidas las diferencias de hablas nacionales y de subespecialidades, dominan un mismo tecnicismo". E. d'Ors, Glosari de Xenius, MCMVIII, III, Talleres Gráficos Montserrat, Barcelona, 1915, 278.
Post. ref. "Se está como en familia, entre una o dos docenas de hombres que cultivan una misma especialidad, y que, en lo posible, deducidas las diferencias de hablas nacionales y de subespecialidades, dominan un mismo tecnicismo". E. d'Ors, G 1908, 278.

-1º ref. E. d'Ors, "Correspòndencia d'Eugeni d'Ors a Jaume Bofill i Mates (Guerau de Liost)" en E. Bou y J. Murgades (eds.), Els Marges, 56, 1996, 104.
Post. ref. Como excepción no abreviaré las citas de correspondencia.

2.2. Libros de bibliografía secundaria. Artículos y libros incluidos en obra completa:

En la primera aparición citaré la referencia completa y a partir de entonces la referencia abreviada.

Referencia completa: autor, título en cursiva, editorial, ciudad, número del volumen -si lo tiene- en números romanos, año, página.

Referencia abreviada o post. ref: autor, título del libro acortado si es demasiado largo, volumen si lo tiene, página.

Ejemplos:
-1º ref. N. Bilbeny, Eugeni d'Ors i la ideologia del Noucentisme, La Magrana, Barcelona, 1988, 203.
Post. ref. N. Bilbeny, Eugeni d'Ors i la ideologia del Noucentisme, 203.

-1º. ref. J. Ferrater, "Sentido de una filosofía", Obras selectas, Revista de Occidente, Madrid, I, 1967, 194.
Post. ref. J. Ferrater, "Sentido de una filosofía", I, 194.

-1º ref. A. Galí, Història de les institucions i del moviment cultural a Catalunya. 1900-1036, Fundació A. Galí, Barcelona, IX, 1983, 181.
Post. ref. A. Galí, Història de les institucions, IX, 1983, 181.

-1º ref. J. Pla, Homenots. Primera sèrie, Obra completa, Destino, Barcelona, XI, 1980, 289.
Post. ref. J. Pla, Homenots, OC, XI, 289.

2.3. Artículos de bibliografía secundaria en revistas, actas o volúmenes homenaje:

Si no tienen editor:

Referencia completa: autor, título del artículo entre comillas, título de la revista en cursiva, número de la revista en arábigos, volumen en romanos, año, página.

Referencia abreviada: autor, título del artículo acortado si es largo entre comillas y página.

Ejemplos:


-1º ref. J. L. Marfany, "Modernisme i noucentisme, amb algunes consideracions sobre el concepte de moviment cultural", Els Marges, 26, 1982, 31-42.
Post. ref. J. L. Marfany, "Modernisme i noucentisme", 31-42.

-1º. ref. C. d'Ors, "Bio-bibliografía de Eugenio d'Ors" en "En el centenario de Eugenio d'Ors", Arbor, 433, CXL, 1982, 71.
Post. ref. C. d'Ors, "Bio-bibliografía de Eugenio d'Ors", 71.

-1º ref. J. P. d'Ors, "D'Ors, mi padre", Razón Española, 21, VII, 1987, 9.
Post. ref. J. P. d'Ors, "D'Ors, mi padre", 9.

-1º ref. J. L. Aranguren, "Determinación ética y estética de la filosofía de Eugenio d'Ors", Homenaje a Eugenio d'Ors. Academia breve de crítica de arte. Última exposición. Invierno de 1955, Dirección General de Bellas Artes, Madrid, 1955, 15.
Post. ref. J. L. Aranguren, "Determinación ética y estética", 15.

Si tienen editor:

Ejemplos:
-1º ref. G. Gullón, "Lo moderno en el modernismo" en R. A. Cardwell y B. Mc Guirk (eds.), ¿Qué es el modernismo?, Society of Spanish and Spanish-American Studies, Boulder/Colorado, 1993, 87-99.
Post. ref. G. Gullón, "Lo moderno en el modernismo", 87-99.

-1º ref. L. Jiménez Moreno, "El saber estético lúdico de Eugenio d'Ors" en A. Heredia (ed.), Actas del III Seminario de Historia de la Filosofía Española, Universidad de Salamanca, Salamanca, 1983, 377-378.
Post. ref. L. Jiménez Moreno, "El saber estético lúdico de Eugenio d'Ors", 377-378.

2.4 Referencia de prólogos, estudios preliminares, notas editoriales o presentaciones:

Cuando el libro es de Eugenio d'Ors:
-1º ref. R. Gibert, "Estudio preliminar" en E. d'Ors, Nuevo Prometeo encadenado. Guillermo Tell, Magisterio Español, Madrid, 1971, 18.
Post. ref. R. Gibert, "Estudio preliminar a Nuevo Prometeo", 18.

Cuando el libro es de otro autor que no es Eugenio d'Ors:
-1º ref. J. Feijóo, "Estudio introductorio" en F. Schiller, Kallias. Cartas sobre la educación estética del hombre, Anthropos, Barcelona, 1990, 18.
Post. ref. J. Feijóo, "Estudio introductorio a Kallias", 18.

3. Otros criterios:

3.1. Referencia explicativa de un personaje en nota a pie de página:

-1º ref. Cortada i Serra, Alexandre. Barcelona 1865-1935. Periodista y musicólogo. Colaborador de L'Avenç desde diciembre de 1890 hasta el final de la revista en 1893. Decidido autonomista en política, su actitud se radicalizará en la época en que colabora en Catalònia. Cf. Gran Enciclopèdia Catalana, Enciclopèdia Catalana, Barcelona, 1992, VIII, 246.
Post. ref. Gran Enciclopèdia Catalana, VIII, 246.

3.2. Referencia con varios autores:

-1º ref. A. Carbonell, A. M. Espadaler y A. Tayadella, Literatura catalana, Edhasa, Barcelona, 1988, 365.
Post. ref. A. Carbonell, A. M. Espadaler y A. Tayadella, Literatura catalana, 365.

3.3. Números de páginas:

Los números de páginas en romanos los pondré en minúscula. (J. Castellanos, "Presentació", PAG, xlv). Los números de volumen en romanos en mayúscula. (J. P. d'Ors, "D'Ors, mi padre", Razón Española, VII, 1987, 9.)

3.4. Números de tomo o volumen:

El número del tomo o volumen en números romanos va antes del año y la página. Excepto en la Gran Enciclopèdia Catalana, 1992, XIX, 236.

3.5. Entre los números de páginas:

Detrás del guión entre dos números de páginas no dejaré espacio. (E. d'Ors, "Locura infantil con contagio", Pedagogía Viva, 2, 1911, 102-108.)

3.6. Iniciales y apellidos:

Para mencionar el autor: inicial del nombre, punto y primer apellido. Para los nombres que tengan un primer apellido como Fernández, Jiménez, Gómez, Martínez pondré también el segundo apellido.

3.7. Fechas:

En las fechas pondré el "de" entre el día, mes y año.

3.8. Nombres de editoriales:

Abreviar siempre los nombres de las editoriales. Omitir: Editorial, S.A.

3.9. Nombres de ciudades:

Ciudades editoriales: en la lengua en la que aparezca. Las ciudades de EE.UU. pueden ir acompañadas de las siglas del estado al que pertenecen.

3. 10. Cita del ANC:

-1º ref. Arxiu Nacional de Catalunya, 253, 01040101.
Post. ref. ANC, 253, 01040101.

3.11. Correspondencia:

Carta de E. d'Ors a A. Rubió i Lluch del 23 de marzo de 1904 desde Madrid. V. Cacho, "cartas de Eugenio d'Ors", Revisión de Eugenio d'Ors, Quaderns Crema, Barcelona, 1997, 153.

3.12. Alguna otra abreviatura:

Abreviaturas para sin editor, sin lugar o fecha: s.e., s.l., s.f..
Confróntese: Cfr. o Cf..

3.13. Fuentes electrónicas:

En las citas de fuentes electrónicas, después del autor y del título hay que especificar la dirección completa de URL dentro de los signos < >, la fecha de su aparición en la red o de la última revisión y entre paréntesis la fecha de acceso al documento de la fuente para su cita. En los documentos extensos que no tengan número de página, se indicará en su lugar la sección, el párrafo y el número de línea. Hay que ser muy cuidadoso con respetar la mayúsculas, minúsculas, barras y espacios de la dirección, no separar los elementos ni acabar las direcciones con un punto. (En esto he seguido a G. Harvey, Cómo se citan las fuentes, Nuer, Madrid, 2001, 66 y 94-97).

Ejemplo:
J. Murgades, "Eugeni d'Ors. Xènius", , 1999, (3 de marzo de 2002).

Es esencial hacer siempre una copia de la fuente, por si ésta desapareciera o se modificara con el tiempo.

Cuando se cite un correo electrónico se incluirá la dirección de correo del autor dentro de los signos < >, inmediatamente después de su nombre, y para el título se escribirá en cursiva lo que figure en la casilla del "Asunto".

Ejemplo:
J. L. Gómez-Martínez, "Consulta E. d'Ors", , Correo electrónico personal, 3 de marzo de 2002.

Si la fuente electrónica no está en internet, sino que la hemos cogido de un CD-Rom se escribirá entre corchetes [ ] el medio en el que aparece la fuente.

Para otro tipo de documentos como pueden ser Leyes, Patentes o Normas y algunas otras variantes de documentos electrónicos puede consultarse el apartado ¿Cómo citar bibliografía? publicado en internet por la Universidad Carlos III de Madrid.

4.4. Citas y plagios. Las notas a pie de página

Para la elaboración de este apartado me he servido en gran medida de la información que sobre este tema aparece en U. Eco, Como se hace una tesis, Gedisa, Barcelona, 2001 y en G. Harvey, Cómo se citan las fuentes, Nuer, Madrid, 2001.

El saber no es un hecho aislado. Es fruto de un proceso de elaboración y contraste a partir de los conocimientos de otras personas, lo que hemos llamado las fuentes. El hecho de documentar o reconocer las fuentes mediante las correspondientes citas y referencias no sólo denota la honradez y generosidad del autor, sino que también refuerza los argumentos expuestos. El reconocimiento de las fuentes es una obligación. Cuando aceptamos una idea y la utilizamos para construir nuestros argumentos, la cita nos ahorra volver a demostrar su validez. Si, por el contrario, cuestionamos o reinterpretamos una idea, la cita de la fuente aumenta el interés de nuestros argumentos en cuanto que rebaten o puntualizan una postura ya publicada. La preocupación por reflejar las fuentes sugiere a los lectores que el autor es un analista digno de confianza, cuyo pensamiento y cuyas lecturas tienen la solidez y solvencia suficientes para reconocer las opiniones de otras personas en la búsqueda de la verdad.

El uso de la fuente se muestra en el texto de distintas formas. Para el género tesis doctoral recomiendo una referencia numérica en formato superíndice (voladita) al final de la frase, después de las comillas y antes del punto final. Esta llamada numérica remite al lector a la nota a pie de página que empieza por ese mismo número. Este sistema es muy cómodo porque el lector sabe rápidamente a qué obra se refiere el doctorando.

Las dos formas más comunes del uso de las fuentes:

4.4.1. Cuando se reproduce literalmente el texto de una fuente consultada:

En este caso, la cita siempre va entrecomillada. El exceso de citas entre comillas da la impresión de que el autor no ha digerido suficientemente el material citado. Deben intercalarse con naturalidad en el discurso del texto y pueden introducirse con palabras como: como escribe, declara, afirma, enuncia, sostiene... (tal o cual autor). Aunque la cita entre comillas es una cita literal no siempre es necesario escribir la frase completa. Podemos finalizar la cita en otro momento y poner un punto. También pueden utilizarse los puntos suspensivos entre paréntesis (...) para omitir palabras dentro de la frase. No se utilizan al comienzo ni al final de la cita. Cuando se utilizan cursivas en la reproducción de la cita que no están en el original hay que indicarlo (por ejemplo con la expresión: "la cursiva es mía"). Cuando en la fuente hay un error ortográfico se incluirá, entre corchetes y en cursiva, la palabra latina [sic] después del error, para señalar que la incorrección procede de la fuente original. Cuando la cita textual que queremos reproducir tiene más de cinco líneas se puede citar en bloque. Es decir, se suprimen las comillas y se señala que se trata de una cita textual con un margen izquierdo mayor, con un tamaño de letra más pequeño y sin sangría. Si utilizamos en el texto una fuente de tamaño 12, será suficiente con que se utilice el 11. El bloque va precedido y finalizado por un salto de párrafo. El texto anterior al bloque debe señalar quién es el que habla y la frase que introduce el bloque acabará habitualmente con dos puntos. Para que no haya duda de que los textos en bloque son citas no debe usarse este formato para otra función distinta.

4.4.2. Citas de apoyo:

El otro uso habitual de las fuentes consiste en incorporarlas al texto como apoyo a nuestra investigación. En este caso nos servimos de ideas, palabras o conclusiones ajenas sin necesidad de reproducir textos literalmente.

A continuación se detallan algunos consejos y técnicas a tener en cuenta a la hora de citar:

1. La referencia tiene que ser exacta y lo suficientemente detallada como para que pueda ser verificada por quien quiera hacerlo. Cuando la información aportada procede de una carta, manuscrito o comunicación personal, la referencia también debe ser lo más detallada posible. Se utilizan expresiones como por ejemplo: "Carta personal del autor... (con la fecha y el lugar)", "Manuscrito... (señalando el lugar en el que lo hemos consultado o la persona que nos ha facilitado su consulta...", "Entrevista con el autor... (fecha y lugar del encuentro)".

2. La extensión de una cita textual debe ser razonable. Si el fragmento supera la media página, seguramente hay algún problema. Sólo excepcionalmente tienen las citas esa extensión.

3. Ante la duda de citar o no citar una fuente y su referencia, es preferible hacerlo.

4. No se debe reproducir ninguna cita textual ni utilizar una idea que no se haya visto directamente. Excepcionalmente, cuando es imposible ver de primera mano la fuente, podemos hacer uso de ella señalando claramente que no la hemos visto y que utilizamos lo que ya cita otro autor.

5. No es necesario mostrar la referencia de la información que es de dominio público o conocimiento general. Por ejemplo, la fecha del descubrimiento de América.

6. En ocasiones puede suceder que nuestro trabajo tenga una deuda especial con otro libro, del que nos hemos servido en gran medida a lo largo de la investigación y redacción del texto. En este caso, no es necesario mostrar cada vez la referencia a esa fuente, sino que será suficiente con que al inicio de la tesis demos cuenta de esa deuda general.

7. Cuando lo que queremos es reconocer una ayuda de tipo general, conversaciones con amigos, profesores, cursos, colaboraciones... será suficiente con hacer mención en la introducción de la tesis.

8. Cuando se reproducen poesías, se utiliza una barra / para separar los distintos versos con un espacio antes y después de la barra.

9. El idioma de la cita textual debe ser el que se utiliza en la tesis. No todos están de acuerdo en esta recomendación, pero en mi opinión a no ser en contadas excepciones deben traducirse todos los textos al mismo idioma. Lo más adecuado es utilizar traducciones ya autorizadas y señalarlo en la referencia de la fuente. En el caso de que no existan, será necesario advertir en la introducción de la tesis, que mientras no se indique lo contrario, las traducciones son del doctorando.

10. El uso incorrecto de las fuentes puede dar lugar al plagio. Los plagios se producen cuando el autor del trabajo hace pasar ideas, palabras o información de otra fuente como si fueran propias, omitiendo expresamente la referencia de su autoría verdadera. Para evitar los plagios es necesario ser muy cuidadoso en la forma de extraer la información que nos interesa de las fuentes. Cuando tomamos notas es necesario esforzarse por distinguir las palabras y pensamientos propios de los de la fuente. Deben tomarse con cuidado, entrecomillando cuando copiamos literalmente, y apuntando la referencia completa de la fuente (autor, título, editorial, ciudad, año y número de página). Aunque pase tiempo desde que tomamos esas notas, si se indica la referencia de la fuente y se distingue la reproducción de frases de las ideas que nos ha sugerido la fuente, no habrá duda de a quién pertenece cada cosa. Para evitar con más rotundidad este peligro, recomiendo fotocopiar los textos o párrafos que nos interesan.

Las notas a pie de página:

Las anotaciones en una tesis serán habitualmente una referencia numérica en formato superíndice (voladita) al final de la frase, después de las comillas y antes del punto final. Esta llamada numérica remite al lector a la nota a pie de página que empieza por ese mismo número. En el caso de la tesis recomiendo situar las notas al pie y no al final del capítulo. Creo que es necesario que pueda verse en un momento, en un golpe de vista, la fuente de la que nos estamos sirviendo.
Además de señalar las citas, la anotación del cuerpo del texto también puede servir para remitirnos a una aclaración que sea pertinente para la argumentación, pero que en el cuerpo del texto interrumpiría la fluidez del discurso. En las tesis doctorales es habitual utilizarlas para explicar algunos de los criterios adoptados sobre las fuentes utilizadas o el sistema de referencia; para remitir al lector a otros textos en los que es posible encontrar las mismas ideas (con la abreviatura (Cfr. o Cf.), que quiere decir confróntese, nos remitimos a otro libro o capítulo en el que podría encontrarse la misma idea); para introducir una cita de refuerzo que en el texto estorbaría o para ampliar (o discutir) las afirmaciones que se han hecho en el texto.

5. Cómo se termina una tesis

Una vez está redactada la tesis, completado el índice y la bibliografía quedan tres pasos fundamentales: la encuadernación, la defensa y la publicación de la tesis. En este apartado se proporcionan recomendaciones prácticas para finalizar con éxito el trabajo de años de investigación.

5.1. La encuadernación de la tesis

Una vez tenemos escritas y corregidas todas las secciones de la tesis (portada, índice, introducción...) y una vez se ha repaginado cada sección de acuerdo con el número de página que le corresponde, solo queda completar el índice y hacer una impresión en papel. Al escribir la tesis en documentos distintos, uno para cada sección, hay que repaginar para que el número de las páginas sea continuo. Para repaginar hay que abrir cada documento, ir al menú Insertar, seleccionar la opción Números de página, hacer un clic en Formato, escribir en la opción Numeración de páginas-iniciar en ... el número que corresponde a la primera página de esa sección y darle a Aceptar. Para calcular qué número de página corresponde a cada sección hay que mirar en qué número termina la sección anterior y, si es un número par escribir el siguiente, y si es impar, escribir el siguiente más uno. Ésto último se hace así porque las secciones siempre empiezan en página impar y por tanto habrá que dejar una página en blanco (la que haría el número par) al final de la sección anterior.

Una vez se ha hecho y revisado la impresión en papel pueden pasar dos cosas. Si la impresión es a dos caras no hay más que juntar todas las impresiones y tendremos el ejemplar de la tesis. Si la impresión es a una sola cara hay que insertar al final de las secciones que terminan en página impar esos folios en blanco de los que acabamos de hablar. Una vez se juntan todas las secciones impresas habrá que hacer una fotocopia a dos caras y así tendremos el mismo resultado que si la impresora fuera a doble cara.

Con las medidas de la caja que hemos sugerido para el formato de la tesis, una medida proporcionada para la encuadernación definitiva será 17 por 24 cm. Con estas medidas el cuerpo del texto tiene un margen superior de 2,50 cm., el margen inferior (siempre un poco mayor que el superior) de 3 cm. y el margen interior y exterior de 2,50 cm. Aunque las casas de encuadernaciones saben hacer su trabajo, cuantas más cosas decidamos nosotros, más responsables somos del resultado final. Por esta razón sugiero señalar estas medidas con unas líneas de lápiz en uno de los folios, que serán las que marquen por dónde habra de hacer el encuadernador el corte para que quede la medida que sugerimos; y entregar siempre la copia en papel y no en soporte informático.

Por último, aunque resulta un poco más caro, queda más elegante que el color de las páginas no sea blanco sino beige. En cuanto al diseño de las portadas, lo dejo a la elección de cada uno. Es un detalle útil para con el tribunal pedir en la encuadernación que pongan una cinta que sirva como guía para señalar dónde se interrumpe la lectura.

5.2. La defensa de la tesis

En este apartado se describen los pasos generales para preparar una defensa de la tesis doctoral y en concreto, para la defensa de la tesis en la Universidad de Navarra.

Una vez finalizada la tesis, y antes de su defensa, debe solicitarse en la Secretaría de la Facultad la admisión a trámite de la tesis, para lo que es necesario haber terminado el Programa de Doctorado, obtenido el reconocimiento de la suficiencia investigadora, estar inscrito como alumno de Doctorado. Al presentar la solicitud de admisión, firmada por el director de la tesis, en la Secretaría de la Facultad, el alumno debe presentar también dos ejemplares de la tesis en la Secretaría del centro. Durante un plazo de quince días naturales, dentro del periodo lectivo ordinario, los ejemplares podrán ser examinados por cualquier Doctor.

Transcurridos esos quince días y a la vista de los escritos presentados acerca de la tesis, la Comisión de Doctorado resuelve sobre su admisión a trámite. Una vez aceptada, el doctorando presenta en la Secretaría de la Facultad siete ejemplares de la tesis (que deben llevar el visto bueno del director en la primera página), su currículum, y las fichas-resumen establecidas. (Hasta el día de hoy deben formalizarse dos impresos que se recogen en la Secretaría de la Facultad: uno es para una base de datos que debe ir acompañado de un breve resumen de la tesis en inglés y el otro es un documento para la base de datos Teseo. En éste último se pide la clasificación de la tesis en la Nomenclatura Internacional de la UNESCO que puede consultarse en la página del Ministerio de Ciencia y Tecnología en el apartado sobre Política Científica y Tecnológica). La Secretaría se encarga de enviar los ejemplares a cada uno de los miembros del tribunal.

Las tesis doctorales serán juzgadas por un tribunal compuesto por cinco Doctores, que es designado por el Rector. Antes de la defensa de la tesis, los componentes del tribunal emiten un informe individual y razonado en el que hacen una valoración de la tesis; la Comisión de Doctorado, a la vista de esos informes, decidirá si procede o no la defensa de la tesis. En caso afirmativo, el Centro lo notifica al doctorando (que a continuación podrá formalizar la Matrícula para la defensa de la tesis en Oficinas Generales y fijar la fecha para la defensa).

La defensa de la tesis tendrá lugar en sesión pública durante el periodo lectivo ordinario. Para la defensa pública, el doctorando prepara una intervención en la que expone el objetivo, la metodología, las principales dificultades y conclusiones, y por último los agradecimientos en un tiempo máximo de treinta minutos (un máximo de tres mil palabras). Aunque no hay acuerdo en este punto, recomiendo llevar la intervención por escrito y leerla. Si está bien preparada, se puede leer despacio, pero fluidamente, mirando al público y al tribunal. Se trata de disfrutar con la lectura. Para hacer una buena lectura de la defensa hay que ensayarla varias veces, alguna con otras personas que puedan aconsejarnos y en el aula en la que tendrá lugar el acto de la defensa; comprobar la altura del ambón y de los micrófonos; imprimir el texto en un tamaño de letra mayor a lo habitual señalando expresamente los momentos en los que hay que prolongar los silencios; numerar las páginas y pasar de una a otra en horizontal, no como pasamos las páginas de un libro.

Además de la intervención leída, el doctorando tiene de nuevo la palabra después de las intervenciones del tribunal. En esta réplica debe contestar a las cuestiones más oportunas que el tribunal le ha manifestado. Para contestar con rotundidad, orden y claridad al tribunal es esencial ir preparando un guión con las cuestiones a las que se quiere contestar mientras interviene el tribunal. Es decir, el doctorando tiene que decidir al final de la intervención de cada uno de los miembros del tribunal qué pregunta o preguntas quiere responderle. De este modo, antes de comenzar su intervención de réplica ya sabe qué quiere decir y no se produce ese momento tenso en el que el doctorando comienza a mirar las abundantes notas que ha tomado sin saber por cuál decidirse. Si el doctorando es capaz de seleccionar las cuestiones que quiere responder antes de que comience su intervención y puede además ordenarlas de acuerdo a la importancia que tienen, su intervención resulta no sólo más lucida, sino ordenada y rotunda. El doctorando debe mostrar que es el que más sabe sobre ese aspecto concreto al que se refiere su investigación.

Un consejo muy útil para los doctorandos es asistir durante los años de investigación a otras defensas. Escuchar las críticas, objeciones y las pegas del tribunal más comunes, y la defensa y réplica del doctorando ayuda mucho a saber distinguir las objeciones importantes de las cuestiones más opinables y a saber qué se le exigirá cuando le llegue el momento.

Para la defensa de la tesis el doctorando debe reservar el aula en la que quiere que se celebre el acto. El momento oportuno es al mismo tiempo que se le propone al tribunal la fecha de la defensa. Como siempre se manejan varios días es conveniente reservar el aula todos esos días hasta que el tribunal confirme una de las fechas.

Es habitual en la Universidad de Navarra que el doctorando invite a los miembros del tribunal y a su director de tesis a comer. Para esta ocasión debe prever y reservar también un sitio. (Si se quiere defender la tesis en el Aula Magna de la Universidad y celebrar la comida en el Comedor de Profesores hay que llamar a la extensión 2237 y pedir la reserva a Mª Carmen Garmendia. Ella facilita las fechas disponibles del Aula, también las horas en las que podremos ensayar, así como el menú del comedor de profesores que habrá que elegir con antelación).

Sólo queda reservar el fotógrafo (Manuel Castells: mcsoft@ctv.es) y enviar un mensaje a Vida Universitaria el lunes de la semana anterior a la fecha de la defensa para que salga el anuncio en la hoja informativa de las actividades de la Universidad de esa semana.

5.3. La publicación de la tesis

Una vez defendida la tesis hay que hacer las gestiones oportunas para publicar el trabajo. Los miembros del tribunal han podido hacer alguna sugerencia de cuál es el lugar más adecuado para hacerlo. Si no es así el doctorando debe hacer una lista con las editoriales que cree que podrían estar interesadas en su trabajo y preparar una propuesta de publicacíon. En esta propuesta no siempre es necesario presentar el trabajo como una tesis, tiene más aceptación si se presenta como un libro.

Una propuesta de publicación debe incluir la información siguiente:

1. Una portada con el título de la obra, nuestro nombre y datos personales para que puedan localizarnos.

2. El índice de la obra.

3. Breve resumen del contenido de la obra.

4. Interés objetivo del trabajo, con las novedades que aporta respecto a otros trabajos que ya están en el mercado y el público al que puede interesar.

5. Un breve currículum con los datos que puedan ser de interés para la editorial elegida.

El formato de la propuesta de publicación debe ser claro y sencillo. La propuesta debe ir acompañada de una carta de presentación dirigida al Departamento de ediciones o publicaciones o a la persona encargada de esta tarea en la que presentaremos brevemente el documento de la propuesta.

El envío se hará en un sobre tamaño folio, sin certificar. Después de esto sólo queda esperar la contestación de la editorial.

Si están interesados solicitarán que se les envíe un manuscrito de la obra. El formato del manuscrito también debe ser claro y sencillo, en tamaño folio y encuadernado con gusanillo.


  • Bibliografía recomendada:
    • Eco, Umberto. Cómo se hace una tesis. Técnicas y procedimientos de estudio, investigación y escritura, Gedisa, Barcelona, 2001.


    • Cassany, Daniel. La cocina de la escritura, Anagrama, Barcelona, 1995.


    • Harvey, Gordon. Cómo se citan las fuentes, Nuer, Madrid, 2001.


    • Hoffman, Eric. Guidebook for Publishing Philosophy, Philosophy Documentation Center, Bowling Green, OH, 1997.


    • Izuzquiza, Ignacio. Guía para el estudio de la filosofía. Referencias y métodos, Anthropos, Barcelona, 1989.


    • List, Charles J. y Plum, Stephen H. Library Research Guide to Philosophy, Pierian Press, Ann Arbor, MI, 1990.


    • Martinich, Aloysius P. Philosophical Writing. An Introducction, Prentice Hall, Englewood Cliffs, NJ, 1990.


    • Seech, Zachary. Writting Philosophy Papers, Wadsworth, CA, 1997.


    • Turabian, Kate L. A Manual for Writers of Term Papers, Theses and Dissertations, The University of Chicago Press, Chicago, 1987.


    • Watson, Richard A. Writting Philosophy. A Guide to Professional Writing and Publishing, Southern Illinois University Press, Carbondale, IL, 1992.



    Fecha del documento: 1 de marzo de 2002
    Última actualización: 23 de junio 2008

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    Para más información y sugerencias contactar con: Marta Torregrosa


    Universidad de Navarra

viernes 1 de febrero de 2008

La Iglesia

La Iglesia y su rol en la conquista y colonización de América

“Los mas diversos y variados caracteres personales de la muchedumbre de los obispos indianos de trescientos anos, unos españoles, peninsulares, otros criollos; unos clérigos, otros frailes… directores de la empresa evangelizadora, del Mundo Católico de Occidente….[1]

Los turcos que conquistaron a Constantinopla, en el 1453, jamás imaginaron que su hazaña llevaría, a “los mas y variados caracteres”, a emprender “la empresa evangelizadora” del Nuevo Mundo. Porque efectivamente fue la Caída de Constantinopla; el único enclave cristiano; la puerta de Europa hacia Oriente, lo que llevo a Cristóbal Colon a descubrir a América (Nuevo Mundo) en el 1492. Los comerciantes de la Europa Meridional vieron interrumpido el lucrativo tráfico con China, la India y Japón y se lanzaron, en una carrera naval, a buscar alguna nueva ruta para llegar a las indias. Esta no era una empresa fácil ya que en la Edad Media se creía que el mundo era plano y el comercio europeo discurrió por tres mares: el Mediterráneo, el Báltico y la costa del Atlántico. El Océano Atlántico era la alternativa y este era un mar desconocido y peligroso. Más Colon escogió esa ruta y navegando hacia el oeste llego al Nuevo Mundo en una empresa que realizo a nombre de los Reyes de España; Fernando e Isabel. España bajo el reinado de los Reyes Católicos Isabel y Fernando, desempeño el papel protagonista en el descubrimiento de América y tuvo bajo su mando la evangelización de Occidente.

En este trabajo pretendemos hacer un análisis y estudio sobre el rol de la Iglesia en la colonización de América. Pondremos énfasis, en la Iglesia de España en América y de los muchos y diversos “caracteres” que realizaron la obra evangelizadora y colonizadora: dominicos, franciscanos, jesuitas. Daremos un vistazo a la Iglesia en otras partes de América: Brasil, las Antillas, etc. Centramos nuestro interés en España puesto que es ella la que da inicio a la colonización del Nuevo Mundo. Al hablar de la Iglesia nos referimos a la Iglesia Católica.

Otros conceptos que vamos a clarificar son los de dominicos, franciscanos y jesuitas.

Los dominicanos fue la segunda orden de frailes fundado como parte del movimiento reformista de la Edad Media. Fue fundada en alrededor de 1215 por Santo Domingo; noble castellano que vivía en la Francia meridional, y se dedicaron principalmente a combatir la herejía.[2] Creían que el mejor medio para hacerlo era la educación; fueron maestros y contribuyeron al desarrollo de la filosofía y la teología. Fueron líderes activos de la inquisición medieval y ejercieron gran influencia en las postrimerías de la civilización medieval.

Los franciscanos fue la primera orden de frailes, fundada por San Francisco de Asís (1182-1226)[3]. Francisco era hijo de un comerciante rico, que se puso al servicio de los pobres, abandonando su mundo y vestido con harapos emprendió la misión de predicar la salvación en los barrios pobres de las ciudades italianas y ayudar a los enfermos y necesitados. Sus integrantes o frailes franciscanos se dedican a practicar la humildad que predican con ejemplos de pobreza, obediencia y castidad. La orden se extendió por toda Europa y luego por el resto del mundo[4].

Los jesuitas fueron fundados como la Compañía de Jesús por Ignacio de Loyola (1491-1566), noble vasco, español, en el 1534[5]. Fue fundada durante el periodo de la Reforma Católica frente al surgimiento del protestantismo. Sus miembros hicieron votos monásticos y se comprometieron a peregrinar a Jerusalén y ser soldados de Cristo. Fue la más militante de las ordenes religiosas que crearon el fervor espiritual del siglo XVI. Sus armas, como soldados de la fe eran la elocuencia, la persuasión y la intriga. No solo se distinguieron como defensores de lo católico frente al protestantismo y las herejías, sino que se empeñaron en difundir la fe hasta los rincones más lejanos de la Tierra[6]. La Compañía de Jesús fue creada para combatir el protestantismo. En la orden predomina la razón y el examen sobre el sentimiento, produciendo más que poetas, hombres de ciencia; fue una orden que se adapto a los tiempos[7].

En la preparación de este trabajo haremos uso de los diversos textos de historia y documentos de la época.

Como habíamos señalado antes la colonización del Nuevo Mundo la inicia España. Una nación que había estado durante varios siglos viviendo en su suelo una Guerra de Reconquista con el propósito de sacar a los musulmanes de su territorio. España era una nación que vivía en un mundo medieval, entrada ya la Época Moderna, una larga Cruzada envolvió al país desde 711 al 1492, con la captura de Granada, ultimo reducto moro en España. Decimos que fue una larga Cruzada porque fue una lucha entre los moros musulmanes, creyentes del islamismo; y los católicos cristianos de España. Esto nos lleva a dar un vistazo a la situación de la Iglesia en la Edad Media.

Mientras en España, durante la Edad Media, se organizaban pequeños reinos cada vez que se empujaba a los moros hacia el sur, con una fe impulsada por la Iglesia Católica, en el resto de Europa el pensamiento fundamentalmente religioso fue evolucionando. La Iglesia se fue adaptando a los tiempos, aunque sin cambiar sus dogmas, pero aceptando costumbres, leyes a través de sínodos concilios celebrados[8]. Se fundaron monasterios desde el siglo VI, que se convirtieron en centros de cultura y religiosidad, difundiendo por Europa la labor cultural legada de la antigüedad. Surgen reformas monásticas como las de Cluny (siglo X) la de los Cartujos (siglo XI) y la de los cistercienses en Francia. También surgen las nuevas órdenes religiosas de los franciscanos y los dominicos. Como jefe de la Iglesia Católica o universal, el papa u obispo de Roma había extendido su influencia a todos los ámbitos.

La Iglesia tenía el control de todos los aspectos de la vida humana en toda Europa. Inocencio III (1198-1216) estableció el principio de que la autoridad del papa estaba por encima del poder del emperador o rey, en el orden espiritual y político[9]. El papa iba a la cabeza de la pirámide feudal, sistema político, social y económico de la Edad Media. Esta ingerencia de la Iglesia en los asuntos políticos trajo como resultado graves conflictos al seno de la Iglesia Católica produciéndose lo que se conoce como el Cisma de Occidente (1378-1422), que tanto daño causo a la cristiandad. La Iglesia Medieval fue también la encargada de la educación a través de monasterios, con sus escuelas, parroquias y obispados. El gran poder de la Iglesia Medieval se va a manifestar en las Cruzadas.

Las Cruzadas (1096-1291) o guerras santas tenían como meta librar la Tierra Santa[10] del dominio musulmán y se les prometía a las cruzadas la absolución de sus pecados por servir a una causa religiosa[11]. Las mismas respondieron al llamado de los papas, comenzando con Urbano II, para defender la fe. Los caballeros peregrinos, marinos y mercaderes conocieron las maravillas de Oriente, adquiriendo nuevos gustos e ideas que llevaran consigo a Europa. Las mismas abrieron y fomentaron el intercambio comercial entre Oriente y Occidente. La Caída de Constantinopla, como señalamos anteriormente, interrumpió este trafico comercial produciendo, en la segunda mitad del siglo XV, una carrera naval entre italianos, españoles y portugueses para llegar a las Indias por una nueva ruta[12].

Las Cruzadas junto con otros eventos del siglo XV, como los inventos y el conocimiento de nuevos instrumentos de navegación (la carabela, el astrolabio, la brújula, el timón de popa y la ballestilla), El Reconocimiento y la Reforma protestante, sientan las bases para el Descubrimiento de América por Cristóbal Colon, en 1492. A esto le añadimos el que Portugal y Europa habían logrado amojar a los moros, de su territorio y por su situación geográfica se habían convertido en países de gran importancia comercial. En España los Reyes Católicos, Isabel y Fernando completaron la unidad territorial y religiosa al conquistar las ultimas posesiones de los moros en Granada (1492) e impusieron el catolicismo como única religión del país, España y Portugal tenían en común la profunda religiosidad de sus pueblos que se expresaban en un afán de propagar el cristianismo y en un espíritu de Cruzada que tenia el propósito de sacar a los musulmanes no solo de Europa, sino también de África y de Tierra Santa. Fueron los portugueses los primeros en iniciar los descubrimientos geográficos propulsados por el príncipe Enrique el Navegante (1394-1460) y proyectándose sobre la costa de África y logrando llegar al Cabo de Buena Esperanza o Cabo Tormentoso en 1486[13].

Ante la ola de descubrimientos que se da en el siglo XV el papa, para evitar un conflicto entre España y Portugal, dicto tres bulas o Bulas de Demarcación, por las cuales delimito los dominios coloniales de España y Portugal. Siendo el Papa el vicario de Cristo y la única autoridad de derecho internacional que podía conceder tierras no poseídas por príncipes cristianos. Las bulas trazan un meridiano que pasaba a 100 leguas al oeste de Cabo Verde y Azores[14], todas las tierras situadas al occidente de la línea pertenecían a España; las del Oriente a Portugal. Al no sentirse satisfecho el monarca de Portugal firmo un tratado con los Reyes Católicos conocido como el Tratado d Tordecillas (1494) que beneficio a Portugal quien adquirió derechos sobre el Brasil. Portugal envió a Álvarez Cabal a posesionarse de las costas brasileñas en 1500[15].

El Descubrimiento de América y los otros descubrimientos geográficos transformaron el mundo conocido y dieron paso a la Edad Moderna. El Nuevo Mundo fue repartido entre las potencias europeas, siendo España la que domino las mayores superficies. Se transplanto la cultura de Europa y España y se crearon instituciones sociales, políticas, económicas y religiosas que han influido en América hasta el presente. Con los descubrimientos llego a América el mensaje de la cristiandad, adquiriendo la Iglesia un carácter ecuménico o universal. El descubrimiento trajo consigo un proceso de conquista y colonización que puso fin a la época indígena y detuvo el proceso de evolución cultural de los mismos.

Y ¿Quiénes fueron esos hombres que vinieron a conquistar y colonizar al Nuevo Mundo? La mayoría eran individuos que provenían de una España militarizada por la Guerra de Reconquista y que, a diferencia del resto de Europa, estaba detenida en la Edad Media. Estaba detenida en su progreso social, en un estado semibarbaro, que unido al predominio del espíritu arábigo-medieval, le dio una capacidad extraordinaria para cualquier empresa[16]. Las tendencias de razas, el sentimiento religioso y otros elementos[17], prepararon el camino de la conquista (siglo XVI) continuando el espíritu de la Edad Media, a través de la valentía y defensa de la sociedad y del instinto aventurero de las Cruzadas que se agudizo hasta la locura. La bravura se convirtió en un culto para el conquistador, caballero hidalgo y soldado, generando en crueldad[18]. El tipo de paladín que vino a conquistar a América fue formado por las luchas entre los señores feudales de la Edad Media y las Cruzadas. La conquista fue una empresa medieval que requería espíritus y tendencias medievales.

Para abrir el Nuevo Mundo se necesitaba conquistadores, hombres de aventura, que realizaran en un ano lo que el colono sedentario habría hecho en un siglo[19]. Los que vinieron representando la Iglesia, el clero, se estaba separado de Roma y colocándose al lado del monarca, siguiendo las inclinaciones de su origen popular. Los aventureros eran conquistadores valientes, audaces, resistentes, tenaces, llenos de fe en Dios, pero también de escasa instrucción, ambiciosos, rebeldes y la mayoría de ellos sin escrúpulos. Y eran así porque eran producto de un medio en el que los nombres habían nacido y crecido dentro de las luchas contra los musulmanes, en las que se procedían bárbaramente. También debemos añadir que el motivo que los impulsaba a venir a América, junto con la fe, era el de la ambición, su “codicia” y avaricia de oro”, la sed de aventuras y fama.

Es difícil entender como los creyentes en una religión que predica el amor pudiera cometer tantos actos de barbarie. Pero en aquella época ser español y católico eran cosas iguales; aunque su catolicismo se reducía a bautizarse, creer en la existencia de Dios y algunos dogmas de la Iglesia, asistir a los cultos externos, y sobre todo, combatir a los infieles y herejes. No vivían auténticamente el mensaje cristiano por su ignorancia. Estaban convencidos de que la conquista era una cruzada cristiana contra los “paganos indígenas” deseada y agulada por Dios, la Virgen y los santos. Esta fe ciega y malentendida pero fanática, les proporciono seguridad y coraje para envolverse en las expediciones de conquista.

Nos preguntamos entonces como o quienes eran esos “paganos indígenas” "que habitaban el Nuevo Mundo. Les llamaremos “amerindios”[20] y habían muchos pueblos dispersos en toda la América, los había progresistas o civilizados y retardados o en estado natural. Las culturas mas avanzadas fueron la de los mayas, aztecas (en Centroamérica) e incas (en América del Sur). Todos los pueblos indígenas creían en múltiples dioses, eran politeístas, representados por la naturaleza. Quizás era esa la razón por la que los consideraban paganos.

Todos los indios que habían en América no eran civilizados, así como todos los españoles que llegaron no venían con ambición de oro y poder. También vinieron, desde los primeros viajes, frailes franciscanos y dominicanos, mercedarios y de otras comunidades, para evangelizar a los indios. Estos se opusieron a los métodos de los conquistadores que obligaban al indio a trabajar sin descanso y bajo maltrato. Estos frailes se distinguieron por su bondad, humildad, sencillez, sacrificio y espíritu caritativo, lo que les gano el amor del indio. Los que vinieron en el siglo XVII, mostraron un espíritu menos evangélico[21].

Existen grupos que defendieron al indio y condenaron la conquista y otros que justifican la conquista y condenan al indio. Frente a estos esta la posición del Papa o de la Iglesia: Sabra” V.M. que yo he estado diez anos en las Indias de V.M. y he visto las tiranías que los españoles hacen en los indios, que a Dios quitan las animas y a V.M. los vasallos y le destruyen aquellas tierras…..”[22] Bien puedes comprender ¡oh Leopordo! Si es que conoces las costumbres y naturaleza de una y otra parte, que con perfecto derecho los españoles imperan sobre estos bárbaros del Nuevo Mundo e islas adyacentes, los cuales en prudencia, ingenio, virtud y humildad son tan inferiores a los españoles como los niños a los adultos y las mujeres a los varones, habiendo entre ellos tanta diferencia como la que va de gentes fieras y crueles a gentes clementísimas, de los prodigiosamente intemperantes a los continentes y templados, y esto por decir que de manos a hombres…… ¿Qué cosa pudo suceder a estos bárbaros mas conveniente ni mas saludable que el quedar sometidos al imperio de aquellos cuya prudencia, virtud y religión los ha de convertir de bárbaros tales que apenas merecían el nombre de seres humanos..?”[23]

“Consideramos que los indios son verdaderamente hombres…. Capaces de entender la Fe Católica….. Definimos y declaramos…. No obstante lo que se ha dicho o se diga en contrario…. Que tales indios y todos los que mas tarde se descubran por los cristianos, no pueden ser privados de su libertad por medio alguno ni de sus propiedades, aunque no estén en la fe de Jesucristo; y podrán libre y legítimamente gozar de su libertad y de sus propiedades, y no serán esclavos, y todo cuanto hiciere en contrario será nulo y de ningún efecto.”[24]

Fray Antonio de Montesinos, dominico fue el primero que se atrevió a acusar a los conquistadores, dura y públicamente en un sermón (1511) por lo que los dominicos fueron expulsados de la Española. Fray Bartolomé de Las Casas, conocido como el “Protector de los indios” emprendió la defensa del indio luchando por su libertad y el reconocimiento de la dignidad plena del indio. Las Casas, fraile dominico, renuncio a las encomiendas que se le habían adjudicado en Cuba y tratado de que otros hicieran lo mismo; acudió además, ante la corte española, en demanda de mejor trato para los indios, logrando que los funcionarios residentes en Cuba no pudieran tener encomiendas, para que fueran imparciales al momento de juzgar[25].

Estos fueron los verdaderos evangelizadores de América, los que representaban a la Iglesia y al Papa. Una Iglesia y un Papado que desde el siglo XIII estaba en pugna con la corona o sea los monarcas y reyes de Europa. Con el descubrimiento del Nuevo Mundo el rey Fernando pide al Papa que se le otorgué un patriarcado a las Indias Occidentales. El Papa Clemente V instituye el primer patriarcado de Indias, pero, sin justificación, sin clero de cámara y sin dotación. Esto no agrado al rey quien continúo tratando de obtener un Patronado. En 1504, el Papa Julio II otorgo, a petición del rey Fernando, las primeras sedes de la Iglesia: una archidiócesis (en La Española) y 2 sufráganos de la misma, también en Santo Domingo. Estas se convierten en la cabeza de la primera cristiandad en el Nuevo Mundo[26]. En el 1508 y por la Bula “Universalis Esclesiae” otorgada por Julio II, se le entrego a España y al rey todo lo administrativo de la Iglesia de las Indias. La erección de la sede y catedral de Santo Domingo la hizo Fr. García de Padilla en la ciudad de Burgos en 1512, la de Puerto Rico, don Alonso Manso, en Sevilla[27]. La situación de cómo y quien seria el encargado de la Iglesia en América va a perdurar por varios siglos. A la muerte del rey Fernando en 1516, pasa a hacerse cargo del gobierno el Cardenal Cisneros, quien envía tres clérigos de la orden de los Jerónimos, confiando en que la formación ética y cristiana de los prelados garantizaría el desempeño de la obra mercantil, civilizadora y ética de la colonia con el auxilio del Padre Las Casa, investido con el cargo de Procurador de los indios, y en respuesta a las leyes de Burgos promulgadas en 1512, a favor del indio[28].

La labor de Fray Bartolomé de Las Casas provoco en España una larga y encendida polémica respecto a si era, licita o no la conquista de América por España. Los dominicos, apoyando a Fray Bartolomé, afirmaron que no era licito hacerle la guerra a los indios ni despojarlos de sus tierras ya que la donación del Papa a España daba a esta un poder espiritual, pero no político sobre América. Como vimos anteriormente los defensores de la conquista, como Juan Aines de Sepúlveda, decían que el indio podía ser sometido debido a su inferioridad cultural.

Carlos V, sucesor de Fernando el Católico, escucho los reclamos de los frailes quien en el 1542 decreta la Leyes Nuevas, aboliendo las encomiendas y prohibiendo el trabajo del indio para los encomendadotes. Estas leyes nuevas al igual que la Bula del Papa fueron desobedecidas en muchos lugares. A la larga la presión de los encomendadotes obligaron al rey a restablecer las encomiendas aunque la Corona mantuvo la prohibición del trabajo forzado del indio.

Los primeros frailes en llegar a Nueva España (Méjico) fueron Fray Juan de Tecto, Fray Juan de Ahora (o Ahora) y Pedro de Gante, en 1523; el primero mudo en una expedición a las Higueras; el segundo sucumbió en Toxcoco; y el tercero se distinguió por su bondad y defensa a los indígenas[29].

Los primeros religiosos, del siglo XVI, aprendieron las lenguas indígenas; enseñaron oficios a los indios para mejorar su nivel de vida; estudiaron sus razas y sus costumbres y su historia. Idearon nuevos sistemas para evangelizar, a base de graficas, estampas, dibujos, cantos y representaciones teatrales.

Mientras en España se libraba la polémica, los conquistadores de almas protegían a los indios en los distintos lugares de América. Sin más armas que la cruz y el amor, algunos fueron martirizados en ocasiones por tribus hostiles y casi todos se ganaron la enemistad de los conquistadores. Estos hombres conquistaron la mente y los sentimientos de la población india; fueron los mejores y más eficaces agentes transmisores de la civilización europea a América.

Los primeros misioneros en llegar fueron los franciscanos, Fray Martín de Valencia y doce frailes mas a Nueva España la primera iglesia franciscana fue fundada en la calle de Santa Teresa. Fray Martín de Valencia fue un hombre virtuoso que marco la pauta para todos los frailes que le siguieron; fueron maestros y defensores de los indios; fundaron Churubusco, Tlaxcala, Texcoco y Huejotzingo[30]. Los franciscanos guiaron a los indígenas en los trabajos agrícolas. Los capuchinos en la crianza del ganado; los angustiaos en la enseñanza de las artes y oficios (Marban Escobar, 1984). Los frailes y misioneros que llegaron a América durante la conquista fueron diversas índoles “Los hubo letrados y humanistas, teólogos, constructores de catedrales e iglesias y conventos, oradores, misioneros, luchadores por la justicia, santos, políticos y gobernantes, administradores, ingenieros y aun caudillos de ocasión, Cuando la ocasión los forzaba. Otros fueron silenciosos y recogidos prelados que practicaron estrechamente sus deberes con sacrificio y caridad, venerables y virtuosos apóstoles en sus diócesis, encerrados en su pobreza…. O por el contrario, macizos jerarcas en lucha, contra el poder civil…[31]. Estos hombres fundaron, dirigieron la diócesis del Nuevo Mundo. De todos ellos sobresalen cuatro figuras: Fray Juan de Zumarraga, el primer obispo que se distinguió por su caridad y amor a los indios y fue obispo de la capital de Nueva España (1528); Don Vasco de Quiroga, quien estableció hospitales y hogares para huérfanos en Santa Fe, Bartolomé de Las Casas; quien ya hemos mencionado antes y que viajo por América defendiendo al indio; y Fray Junipero Cerra, evangelizador de Nueva California. Otros que se distinguieron fueron Juan de los Berrios, primer obispo de Bogota; Bernardino de Sahún, traductor de las lenguas indígenas de Méjico, Fray Alonso de Molina, San Francisco Solano, evangelizador del Perú y San Luis Beltrán, activo misionero en Colombia. En muchas ocasiones estos evangelizadores tuvieron que recurrir a la destrucción de todo lo que recordara la idolatría[32].

En 1526 llegaron a Méjico los dominicos quienes fueron menos severos que los franciscanos en su trato con los españoles, empleando métodos de convencimiento diplomático. En 1533 llegaron los agustinos y más tarde los de la Compañía de Jesús. Los benedictinos fueron contemplativos, los Hipólitos y los Juaninos llegaron a fines del siglo XVI y se ocuparon de la beneficencia, ayudados por mercedarios y carmelitas. En América en general, las ordenes mas influyentes fueron la de los franciscanos, agustinos, dominicos y jerónimos; los jesuitas tuvieron gran influencia en Paraguay y en la América Meridional fueron los mercedarios[33].

Los jesuitas dieron a sus misiones un carácter de disciplina rigurosa y las demás ordenes se vieron impedidas de penetrar en sus territorios. Hicieron una brillante labor educativa en colegios y universidades y establecieron misiones en México, California y el Paraguay. Las misiones de los jesuitas son diferentes a las de otras misiones (la del misionero que propaga la fe en Cristo) pues estas eran misiones de repartición territorial y administrativa[34]. Los jesuitas establecieron sendas misiones particularmente en el Paraguay, aplicado al territorio hoy dividido entre la Republica de Argentina, el Brasil, el Paraguay Moderno y Bolivia, que abarcaba el Tucuman, el Río de la Plata y el Paraguay. Los primeros jesuitas, que el indio de esta zona conoció, llegaron a Brasil en 1549; en 1588 llegaron los primeros al Paraguay, enviados desde Brasil[35]. Eran experimentados jesuitas que sabían el guarani y se pusieron bajo la influencia española. Las misiones de los jesuitas, llamadas también, Reducciones, establecidas en numero de 35, organizaron el trabajo para que los monjes fueran autosuficientes, siguiendo el modelo de los monasterios medievales en Europa. Así se anotaron tres éxitos: bastarse alimentariamente; conseguir educar a los indios guaranies de la region, para la cual, aprendieron la lengua tupi-guarani; ser autónomos del poder de la capital colonial y de la metrópoli y, por ultimo, demostrar la labor económica y evangelizadora que se podía hacer con el indio y tratarlo humanamente[36]. Las misiones jesuitas del Paraguay, Paraná y Uruguay constituyeron un sistema de colonización nuevo, completo y aplicado con un rigor y meticulosidad propios y característicos de la rígidas doctrina jesuita[37]. La primera misión se fundo en San Ignacio Gnazu (Cerca del Río Paraná); esta fue la casa madre y de ahí se extendió a todo el territorio. Los jesuitas permitieron a los indios tener armas para defenderse de los medievales en Europa. Así se anotaron tres éxitos: bastarse alimentariamente; conseguir educar a los indios guaranies de la región, para lo cual aprendieron la lengua tupi- guarani; ser autónomos del poder de la capital colonial y de la metrópoli y, por ultimo, demostrar la labor económica evangelizadora que se podría hacer con el indio y tratarlo humanamente[38]. Las misiones jesuitas del Paraguay, Paraná y Uruguay constituyeron un sistema de colonización nuevo, completo y aplicado con un rigor y meticulosidad propios y característicos de la rígida doctrina jesuita [39]. La primera misión se fundo en San Ignacio Gnazu (cerca del Río Paraná); esta fue la casa madre y de ahí se extendió a todo el territorio. Los jesuitas permitieron a los indios tener armas para defenderse de los portugueses. Su obra fue la de enseñar las primeras letras, oficios y artes; sin olvidar el aspecto religioso. Los jesuitas contribuyeron a la conquista pacifica de la región iniciada por el gobernador Hernandarias de Saavedra, quien gestiono en 1607 la constitución de la Provincia jesuita del Paraguay cuyo primer provincial fue el P. Diego de Torres[40]. Como podemos ver las misiones jesuitas o reducciones, de las cuales se establecieron muchísimas, hasta que los jesuitas fueron expulsados de España. Su labor se vio obstaculizada por los encomendadotes, algunos funcionarios reales y los paulistas[41], asi como por las intrigas ante el rey de España quien los expulso de su imperio en 1767 y de Portugal fueron privados de sus bienes y se refugiaron en Italia[42].

Los filósofos de la ilustración influyeron en la expulsión de los jesuitas. El poder que los jesuitas habían adquirido en España, así como su participación en la vida publica e intelectual de las colonias, despertaron celos en Carlos III, quien determino sujetar a la compañía al poder del Estado, así como al clero en general. Se utilizo la oposición de los jesuitas a que se le restara poder al Santo oficio, cuerpo justiciero del Tribunal de la Inquisición.

Antes de continuar voy a tratar brevemente de explicar la composición de la Iglesia en América y lo que era el Tribunal de la Inquisición. Las relaciones entre la Iglesia y el Estado estaban regidas, como se señala al principio, por el Patronato, en virtud del cual el Rey ejercía suprema tutela sobre los nombramientos eclesiásticos, en los que intervenían también el Papa. Esto se modifico o cambio con la llegada de los Borbones al trono de España, quienes consideraron el derecho del patronato como una regalía y no como una concesión. Todo esto se soluciono con el Concordato de 1737 y1753. En América se celebraban Concilios en los que la Iglesia discutía asuntos de propaganda, del culto, de las misiones, de la administración de la Iglesia y problemas políticos y económicos. Otro aspecto importante era el clero secular que estaba sujeto a la autoridad de un obispo quien gobernaba sobre una provincia eclesiástica (diócesis); generalmente la diócesis estaba ubicada en una capital. Las diócesis se componían de parroquias al frente de las cuales estaban los párrocos. La autoridad superior en cada virreinato era el arzobispo. El obispo era el encargado de velar por la buena marcha eclesiástica; los párrocos o curas tenían el nombre de doctrineros cuando dirigían una doctrina (conjunto de población indígena); adoctrinando al indio en la fe católica[43]. Estaban además los conventos y ordenes religiosas como las de los franciscanos, dominicos y jesuitas. La Inquisición fue un mecanismo de la Iglesia medieval para perseguir y juzgar a los albigenses en España. En el 1569 se estableció el Tribunal del Santo Oficio (Inquisición) en América por orden de Felipe II. Sus sedes principales fueron Méjico y Lima y se utilizo para perseguir los delitos de herejía (ataque a los dogmas y prácticas de la Iglesia); pecados contra las buenas costumbres (como los vicios contra la castidad, el adulterio, etc.) y la lectura de libros prohibidos por la Iglesia y la monarquía. Las actividades del Santo Oficio eran ejercidas por los dominicos[44]. Por ser los jesuitas enemigos de las ideas de la Ilustración y defensores de los dogmas católicos y por su preparación e inteligencia se vieron enfrentados con la Corona y por ello fueron expulsados. Fueron perseguidos en Portugal, Francia, Nápoles, Parma, Palencia, Guestalla y América. Su orden fue extinguido el 16 de agosto de 1763 por el papa Clemente XIV.

El proceso de expulsión de los jesuitas de América fue uno hecho en secreto en Méjico y de persecución y acusaciones en otras partes del continente. En Brasil y Uruguay fueron acusados de pretender atentar contra la autoridad real Sus bienes fueron incautados, sus escuelas ocupadas y encauzadas hacia la política liberal y sus bibliotecas publicas. El descontento entre el elemento criollo y mejor preparado, que se había educado en los colegios jesuitas, fomento las primeras luchas y brotes de la independencia de las colonias españolas en América. La expulsión también trajo como resultado el conocimiento cultural de América en Europa. Los expulsados, muchos de ellos criollos, escribieron obras notables sobre las costumbres, folklore y cultura de América y sus anhelos de libertad[45].

El rey Carlos III y la dinastía de los Borbones pudieron doblegar en gran parte al clero secular, después de la expulsión de los jesuitas, pero no lo pudo hacer con el clero regular que anhelaba una mayor independencia. El patronato provoco la supeditación del clero a la Corona, más que al papa, y su incomunicación con el resto del clero de Europa. La labor pastoral de la Iglesia se vio comprometida y confundida con la del Estado español y en muchas ocasiones entorpecida por la Corona. Por otro lado el clero disfruto de un gran poder económico al ser beneficiados con ricas encomiendas de indios y grandes extensiones de tierra. El poder espiritual y económico del clero lo convirtió en un estamento privilegiado dentro de la sociedad colonial y muy comprometido con intereses no espirituales.

En términos de la labor de la Iglesia controlada por la Corona fueron muchos los servicios que presto a la América colonial. El patronato permitió la presencia del misionero desde los días de la conquista, evangelizando protegiendo al indio. Su acción puso una nota de amor y compasión en el terreno de los hechos, en contra de abusos y atropellos de los conquistadores y encomendadotes. Muchos teólogos dominicos se manifestaron también a favor de los negros esclavos. Lograron que Urbano VIII, el Papa, condenara la trata de negros (1639) y que la Corona prohibiera durante algunos anos. Logro que la esclavitud negra fuera menos inhumana en América. Las misiones jesuitas, franciscanas y dominicas, en los siglos XVII y XVIII, evitaron la extinción total de los indígenas, trataron de incorporarlos a la cristiandad pero respetando y conservando sus modos de vida, costumbres y folklore. La iglesia se encargo de la salud y de otros servicios públicos, levantando hospitales en ciudades y poblados indígenas. Religiosos y religiosas atendían y cuidaban a los enfermos. La Iglesia tenía a su cargo los registros civiles de nacimientos, matrimonios y defunciones; así como los entierros y otros servicios del Estado. La educación era dirigida y sostenida por las comunidades religiosas.

La labor realizada por los jesuitas fue de gran importancia política para la colonización. Los indios guaranies de las Doctrinas (misiones) fueron los que constantemente resistieron el empuje de los paulistas, defendiendo y protegiendo las tierras de los españoles. Se convirtieron en tropas auxiliares del ejército, acudiendo rápidamente a cualquier llamado, fueron leales, desinteresados y eficaces. También ayudaron a conquistar y penetrar con la selva (el Chaco) y a las tribus vecinas no reducidas. Se utilizaron como trabajadores manuales en obras de utilidad publica (edificios, iglesias, fortalezas y otros servicios).

“Gracias a los misioneros, los indígenas renunciaron a su vida de pescadores y cazadores nómadas, se establecieron y cultivaron el suelo, aprendieron los rudimentos de algunos oficios y vivieron una existencia dependiente es verdad, pero notablemente superior a aquella vida estéril de hombres de bosque que antes llevaban”[46]

Volviendo al tema de la educación se fundaron universidades como la Universidad de Santo Tomas de Aquino en Santo Domingo (1538), fundada por los dominicos, la primera América. Estos fundaron también la de Bogota y la de Lima (San Marco y Méjico (1551). Los agustinos fundaron la de Quito y la de Cuzco. Se fundaron también escuelas parroquiales y de las comunidades para la enseñanza primaria de los criollos y para los indígenas.

La iglesia tuvo bajo su tutela la cristianización del Nuevo Mundo hispánico. Logro transmitir la doctrina, los dogmas, sacramentos y la fe al grado tal que el catolicismo latinoamericano se ha conservado profundamente arraigado en las masas populares, principalmente en las regiones que se evangelizaron en el siglo XVI.

En el orden económico contribuyeron al desarrollo de la agricultura y la ganadería. Se convirtieron (las misiones) en bancos de préstamo para los propietarios rurales.

Hemos estado hablando de la Iglesia en las colonias de España y su rol en la conquista y colonización. Ahora hablaremos de la Iglesia en las colonias de América que no eran españolas. La vida religiosa en Brasil, colonia de Portugal, se parece mucho a la de Hispanoamérica, pero tuvo sus diferencias. Portugal no fue tan enérgico y exigente como España en materia religiosa. La Corona portuguesa autorizo la entrada de judíos conversos en Brasil, cosa que España prohibió en sus colonias, y les permitió participar en los negocios. Allí nunca hubo tribunales de la Inquisición. La actuación de los jesuitas fue mas decisiva y poderosa que en las colonias españolas. Se establecieron en el sur y fundaron un colegio en Sao Paulo, y en otras regiones del interior. El padre José de Anchieta (1530-1579) se convirtió en protector de los indios, abogo por ellos y escribió sobre sus lenguas. El padre Nobrega, misionero, organizo una expedición contra los franceses que ocupan parte de la costa norte del país y logro derrotarlos con ayuda de los indios; participando así de la política. Otro gran evangelizador, el padre Antonio Viena, influyo sobre la Corona para que aceptara la intervención de judíos conversos en el comercio local. Se opuso a la inhumana acción de los bandeirantes. Influyeron, también, en la educación, formando a la población criolla y mestiza en sus colegios (jesuitas) y evangelizando y civilizando al indio en sus misiones. Los jesuitas fueron también expulsados de Brasil (1759)[47].

La Iglesia en Estados Unidos y Canadá también jugo un papel importante. En Canadá, el monarca francés (pues Canadá era una colonia de Francia) que era Católico, estimulo la evangelización de los indios. Esta labor la iniciaron los padres franciscanos y la continuaron los jesuitas. Los jesuitas protegieron al indio contra los “corredores de bosques” y exploraron el lugar extendiendo los dominios franceses. El primer asentamiento francés en Canadá fue fundado por Samuel Champlain, en el 1608, con el nombre de Québec.[48]

Muchos de los colonos franceses que vinieron al Canadá venían huyendo de los problemas religiosos que había en Francia en la segunda mitad del siglo XVI. Uno de estos grupos; los hugonotes se refugiaron de la intolerancia religiosa católica en las riberas del río San Lorenzo. El obrante Champlain les permitió establecerse en las nuevas tierras. Canadá se convirtió en una provincia francesa cuya estructura era profundamente absolutista, basada en el dominio del ejército y la Iglesia[49].

En Estados Unidos, colonias inglesas en América, la colonización la hicieron grupos protestantes, lo que nos permitió que la Iglesia tuviera alguna influencia, excepto en Maryland, la única colonia católica. Los monarcas ingleses no lograron imponer el credo oficial[50] de la metrópoli en las colonias.

Los colonos establecieron en general la tolerancia religiosa. Solo los cuáqueros y anglicanos del sur se mostraron más intransigentes y sus colonias tuvieron un carácter mas cerrado en lo religioso. En la colonia católica, Maryland, la Iglesia fue mas tolerante permitiendo la libertad de creencias y cultos entre los cristianos. El clero, católico y protestante, tuvo gran importancia social por la labor pastoral y la superior preparación de sus miembros pero no disfruto de privilegios. Predomino la moral y la educación puritana. Se fundaron colegios y universidades (Harvard, Yale) cuyo objeto principal era continuar la formación moral y puritana y preparar ministros o pastores para el culto[51]. Este puritanismo religioso impidió el desarrollo del teatro y limito la creatividad artística. Los cuadros y la pintura de la época reflejan la influencia religiosa en el diario vivir.


[1] Ybot León, Antonio: La Iglesia y los Eclesiásticos Españoles en la Empresa de las Indias: 1963, España.Editores Salvat,S.A., pág. 1-40.

[2] Mc Nall Burns, Edward: Civilizaciones de Occidente: Su historia y su cultura; 1941, Argentina. Editorial Siglo Veinte, pág.331.

[3] Ibíd., pág 332-337.

[4] Reynal,Vicente: Civilizaciones de Occidente: Introducción a las Humanidades,1991, España, Editorial Plaza Mayor,Inc, pág. 247.

[5] Mc Nall Burns, Edward: Civilizaciones de Occidente: Su historia y su cultura; 1941, Argentina. Editorial Siglo Veinte, págs. 332-337.

[6] Ibid.,págs. 332-337.

[7] Lugones,L.:El Imperio Jesuitico,1907,CIRF2684 L95. Universidad Interamericana, págs. 5-289.

[8] asamblea de obispos y teólogos donde se discutían puntos dudosos o debatibles; Reynal,Vicente:Civilizaciones de Occidente: Introducción a las Humanidades,1991,España,Editorial Plaza Mayor,Inc. Pág.221

[9] Reynal,Vicente:Civilizaciones de Occidente: Introducción a las Humanidades,1991,España,Editorial Plaza Mayor,Inc. pág.286.

[10] Llamese Tierra Santa a los territorios de Jerusalén en el territorio de Palestina ocupados por los árabes musulmanes.

[11] Mc Neill, William H.: La civilización de Occidente,1965. Chicago,University of Chicago Press. Pág 289.

[12] Fornés Bonavía,Leopoldo:Historia de América,2001,España.Editorial Plaza Mayor,Inc. Pág. 27.

[13] Sánchez, Luis A.: Historia de América,1965, Buenos Aires, Editorial Lozada, págs. 184-189.

[14] Cabo Verde y Azores eran islas en la Costa Occidental de África.

[15] Fuentes Lozano, José y López Reyes, Amalia: Historia de América, 1985, México. Editorial Continental, S.A. DE C.V., págs. 125-130.

[16] L.Lugones. El imperio Jesuita.1987. Arnaldo Moen y Hermano, 2da edición pág. 5-289.

[17] Ibíd., pág. 21-22.

[18] Ibíd., págs. 5-289.

[19] Ibíd., págs. 5-289.

[20]Marbán Escobar, Edilberto: Historia de América, 1984. United States of America. Editorial Departamento de Instrucción Pública págs. 57-69.

[21] Fuentes Lozano, José y López Reyes, Amalia: Historia de América, 1985, México. Editorial Continental, S.A. DE C.V., págs. 209-216

[22] Tomado de Historias de América, Colección Nuestro Mundo y sus Hechos, pág.87 “Memoria de Fray Bernardino de Minaya al rey de España reproducido por Lewis Annke

[23] Ibíd., p.81, “Juan Gómez de Sepúlveda Demócrates alter, 1547. “ Silvio Zarala La filosofía de la conquista. 1972. México, Fondo de la Cultura Económica. Pág. 53-55

[24] Ibid; pág. 82. “Bula Sublimis Deus de Pablo III” JUNIO 9 DE 1537.

[25] Marbán Escobar, Edilberto: Historia de América, 1984. United States of America. Editorial Departamento de Instrucción Pública págs. 190-217.

[26] Ybot León, Antonio: La Iglesia y los Eclesiásticos Españoles en la Empresa de las Indias: 1963, España. Editores Salvat,S.A., págs. 118-186.

[27] Ibíd., págs 841-913.

[28] Fornés Bonavía,Leopoldo:Historia de América,2001,España.Editorial Plaza Mayor,Inc. Pág. 149-155.

[29] Fuentes Lozano, José y López Reyes, Amalia: Historia de América, 1985, México. Editorial Continental, S.A. DE C.V. págs. 209-216.

[30] Fuentes Lozano, José y López Reyes, Amalia: Historia de América, 1985, México. Editorial Continental, S.A. DE C.V. pág. 209-216.

[31] Ybot León, Antonio: La Iglesia y los Eclesiásticos Españoles en la Empresa de las Indias: 1963, España.Editores Salvat,S.A., pág. 841-913.

[32] Ibíd., pág. 209-216.

[33] Fuentes Lozano, José y López Reyes, Amalia: Historia de América, 1985, México. Editorial Continental, S.A. DE C.V. pág. 209-216.

[34] Sánchez, Luis A.: Historia de América,1965, Buenos Aires, Editorial Lozada, págs. 229.

[35] Lugones,L.: El Imperio Jesuítico, 1907, CIRF 2684 L95. Universidad Interamericana pág. 5-289.

[36] Fornés Bonavía, Leopoldo: Historia de América, 2001, España. Editorial Salvat, S.A. pág. 171-172.

[37] Rubio, Julian Ma: Exploración y Conquista del Río de la Plata, Siglos XVI y XVII, 1942, Barcelona, Editores Salvat, S.A. pág. 583-600.

[38] Ibíd., pág. 171-172.

[39] Ibíd., pág. 583-600

[40] Rubio, Julian Ma: Exploración y Conquista del Río de la Plata, Siglos XVI y XVII, 1942, Barcelona, Editores Salvat, S.A. pág. 583-600.

[41] Portugueses habitantes de San Pablo en Brasil que se dedicaban a verificar correrías con el fin de apresar indios y luego venderlos. Ibíd., pág. 588.

[42] Fornés Bonavía, Leopoldo: Historia de América, 2001, España. Editorial Salvat, S.A. pág. 171-172.

[43] Sánchez, Luis A.: Historia de América, 1965, Buenos Aires, Editorial Lozada, págs.229.

[44] Ibid. , pág.289.

[45] Fuentes Lozano, José y Amalia López Reyes: Historia de América, 1985, México. Editorial Continental, S.A. DE C.V. pág. 209-216.

[46]Marban Escobar, Hedilberto, Historia de América, United States of America, 1963, Pág. 188.

[47] Fuentes Lozano, José y Amalia López Reyes: Historia de América, 1985, México. Editorial Continental, S.A. DE C.V. pág. 209-216.

[48] Fornés Bonavia Leopoldo, Historia de América, 2001, España, pág. 129.

[49] Ibid., pág. 209-216.

[50] Credo oficial de Inglaterra era el anglicanismo (protestante).

[51] Sánchez, Luis A.: Historia de América, 1965, Buenos Aires, Editorial Lozada, págs.229.