martes, 1 de mayo de 2007

Economia esclavista en el Caribe y Brasil

Finalizo esta serie de ensayos sobre el tema de la esclavitud con gran saisfaccion. Los que deseen utilizar la informacion aqui provista estan en libertad de hacerlo, por supuesto con el rigor que imponen las normas y las leyes en cuando a derechos de autor y demas convencionalismos eticos y morales.
Termine dividiendo la serie en cuatro capitulos o partes para hacerla menos densa. espero que mi contribucion y otras que espero entrar sirvan al proposito de la revista(blog). Mil gracias por sus comentarios.
PD
Aun no se como utilizar las tildes para acentos en dentro del blog, asi que, disculpen la ofensa al Castellano. Hasta la proxima.
Mario Perez Miranda


Capitulo IV

Organización desarrollo y crecimiento económico esclavista en el Caribe y Brasil, siglo XVIII


Al inicio del siglo XVIII, solo los portugueses continuaban como serios competidores de Francia e Inglaterra en la trata atlántica. El creciente desarrollo de la economía de plantación en las islas occidentales francesas e inglesas ocasionó el fin del predominio holandés en el comercio y la producción de América, sin excluir a Brasil que también sufrió las consecuencias. En el primer cuarto de este siglo la producción azucarera de las islas en el Caribe francés e inglés era igual a la de Brasil, ya para la mitad del siglo Saint-Domingue y Jamaica abastecían los mercados europeos, y Brasil estaba relegado a un tercer lugar. La plantación esclavista, firmemente implantada en América a mediados del siglo XVIII, empleaba 1.4 millones de esclavos o el 40 por ciento de los aproximadamente 3.5 millones de individuos esclavizados. La eficiencia de la mano de obra esclava en la plantación es evidenciada por el hecho de que ésta tenía la proporción mas alta conocida de personas económicamente activas (como factor de producción) en relación con la población total. Esto significa que cerca de un 80 por ciento de los esclavos estaba empleado en las faenas agrícolas, a modo de comparación, en las sociedades agrícolas actuales del tercer mundo la proporción es de un 55 por ciento[1].

La falta de entusiasmo del esclavo para con las duras tareas estaba sancionada con el castigo del látigo amén de otros castigos, más o menos severos, que solían ser muy efectivos. La estrecha vigilancia a que sometían al esclavo, las grandes cantidades de participantes y la organización sistemática y rutinaria de los trabajos lograron un alto rendimiento en la plantación. Las tareas estaban organizadas de manera similar en todas las plantaciones, así como la distribución del trabajo. En las Antillas y en Brasil la plantación se calificaba como: azucarera, cafetalera, cacaoera o algodonera. La distribución del trabajo fue similar en cada renglón. Para la producción de azúcar se requería más mano de obra especializada y semi especializada que las otras. De ésta manera se explica el siguiente cuadro: entre el 50 y 60 por ciento de los esclavos se empleaba en el campo. Un ejemplo es el de una plantación jamaiquina típica del siglo XVIII, en la que el 60 por ciento de los esclavos trabajaba en el cañaveral, un 10 por ciento se dedicaba a moler y refinar y menos de un 2 por ciento al servicio domestico. El resto, un 28 por ciento, se ocupaba del transporte, o eran demasiado viejos o jóvenes para trabajar. Un dato significativo y novedoso es que las mujeres, en suma, eran más que los hombres, estas representaban un 60 por ciento de cada una de las cuadrillas. [2]

En la plantación azucarera francesa colonial las cuadrillas se dividían según su capacidad de trabajo. La grand atelier , compuesta de hombres y mujeres en la edad de su máximo rendimiento. La second atelier, se componía de africanos recién llegados, madres recién paridas, convalecientes y otros más, así por el estilo. Ésta última se encargaba de las tareas básicas como, preparar la tierra plantar y cortar la caña. La petit atelier estaba compuesta por niños entre 8 y 13 años y se encargaban de tareas simples. Un 75 por ciento de las mujeres componían las dos primeras cuadrillas, menos de la mitad de los hombres participaban en estas. Un 10 por ciento de los hombres estaba asignado a la refinería y el resto a las tareas especializadas.[3]

Un porcentaje bastante alto de la población esclava de las plantaciones azucareras francesas figura como artesanos especializados. A diferencia de lo que ocurría en la América española y portuguesa, estos artesanos no recibían una educación formal bajo la tutela de un maestro artesano especializado. Este grupo artesanal solía estar compuesto por varones retirados de las cuadrillas que al final de su vida adulta, con un entrenamiento rudimentario, los ocupaban en las tareas del albañilería, carpintería o como toneleros. En Brasil la división por ocupaciones se semejaba a la de Saint-Domingue, con la diferencia que, en Bahía, la zafra duraba tres meses más que en el Caribe. En Brasil, probablemente por una mala administración o a una pobre calidad del suelo, se empleaban el doble de trabajadores que en las islas francesas. Para 1780 el régimen de plantación implantado en el Caribe y Brasil dominaba la esclavitud en el Nuevo Mundo. En las plantaciones brasileñas habitaban cerca de 1.5 millones de esclavos y en las islas caribeñas vivían una cantidad similar, por lo que la proporción de negros era muy superior a la de blancos. En Jamaica la proporción era de 10 africanos o afro descendientes por cada blanco. No obstante esas diferencias, los modos de producción y la organización, como antes se ha señalado, eran similares, lo más común era que había 100 esclavos por plantación, con algunas variaciones, como el caso de Jamaica y Brasil.[4]

Las Antillas caribeñas tuvieron momentos de relativa prosperidad, en épocas diferentes, en Barbados fue un poco antes de finalizar el siglo XVII, en Antigua, Saint Kits, Martinica y Guadalupe fue más adelante. En Jamaica llegó para mediados del siglo XVIII. Saint-Domingue alcanzó la cima de su riqueza 20 o 30 años antes de la revolución, aunque la prosperidad total raramente se dio en las islas. Medir la prosperidad de los territorios antillanos es sumamente difícil, debido a que los indicadores económicos no reflejaban siempre el verdadero estado de las cosas en las colonias. La sociedad de este siglo era una en estado precario y artificial, la prosperidad llegaba y se iba rápidamente. Las fluctuaciones de los precios, los impuestos, las sequías y otros males siempre estaban presentes.[5]

Desde el descubrimiento y durante más de tres siglos la Antillas produjeron, además de productos de origen animal, como tocino y cueros, una variedad de cosechas destinadas a la exportación: tabaco, jengibre, índigo, cacao, algodón y café. Pero de todas ellas, la azúcar, al llegar el siglo XVIII, era por mucho la producción más importante en la mayoría de las islas y la más valiosa de todas las cosechas, tomando en cuenta el rendimiento económico por acre sembrado. El tabaco había desaparecido de las islas británicas y francesas, no así de las españolas.[6] En el caso de Saint- Domingue hubo un dramático descenso de la producción de azúcar y café luego de la revolución y los acontecimientos que siguieron a esta. Cuba, Puerto Rico y Brasil absorbieron la demanda de estos productos. En el Caribe, Cuba vio aumentar su producción y por consiguiente el aumento en el ingreso y empleo de esclavos y Puerto Rico en menor grado[7].

Conclusión

El nefasto mosaico que representaron las Guerras europeas y las de independencia, los huracanes, las epidemias, el afán desmedido por el lucro de particulares y de gobernantes y la desidia de las naciones hegemónicas para con sus posesiones ultramarinas, en las que solo veían en el monocultivo y la esclavitud un medio para levantar sus economías, fue lo que impidió el desarrollo interno de cada territorio. Estos marcados por la miseria y el hambre, no le quedó otra opción que el comercio ilegal. El contrabando vino a ser el paliativo que haría que individuos y pueblos sobrevivieran.
La esclavitud, como se ha indicado, existió en muchas partes del mundo y desde la antigüedad. Su empleo para la producción industrial, mercantil o agrícola data de los siglos inmediatamente anteriores a la era cristiana, en las ciudades-estado de Grecia y el imperio romano. La antigua esclavitud se utilizó para explotar la producción comercial destinada a los mercados locales e internacionales, la esclavitud, por consiguiente, se convirtió en un factor de peso en las antiguas economías medievales. Luego de expresado esto no queda menos que concluir que el hombre del los siglos XV al XIX retrocedió en espíritu, en civismo y en derecho. Este decrecimiento humano, llevado a la práctica vía la esclavitud africana, hizo que la humanidad entera gravitara, en términos de derechos humanos y civiles, al génesis mismo de la civilización. Este contrasentido en la historia de la humanidad nos lleva a plantearnos si el hombre moderno o del futuro hará del referente histórico una lección.



[1] S. Klein, Herbert. La esclavitud africana en América Latina y el Caribe. Versión española de Graciela Sánchez Albornoz, Madrid. Ed. Alianza Editorial, S.A. 1986. pp. 46-47.
[2] Ibid., p.48.
[3] Loc.cit.
[4] Ibid., p 49-50.
[5] J.H. Parry, Philip Sherlock. Historia de las Antillas trad. Viviana S. de Ghio, Editorial Kapelusz S.A., Buenos Aires, 1976. pp. 159-160.

[6] Ibid.,p.160.
[7] Véase tabla I y II y III donde se puede apreciar el descenso de la producción de azúcar y café en Haití y el aumento de la población esclava en Cuba y los datos demográficos para los diferentes años.
Bibliografía

A.M. M’ Bou, .Abramoba, S.U., Duchet,M. J.,Inikori,J.E., Franco, J.L., D.L.Oruno, y et al.La trata negrera del siglo XV al XIX Documentos de trabajo e informe de la reunión de expertos organizada por la UNESCO en Puerto Príncipe, Haití del 31 de enero al 4 de febrero de 1978. trad. Antoni Segura i mas, Ediciones del Sebal, Barcelona1981.

Carcopino, Jerome. La vida cotidiana en Roma en el apogeo del imperio romano. trad. De Mercedes Fernández Cuesta, Madrid, Ediciones Temas de Hoy, S.A. (T.H.) primera edición, 2001,

J.H. Parry, Philip Sherlock. Historia de las Antillas trad. Viviana S. de Ghio, Editorial Kapelusz S.A., Buenos Aires, 1976.

López Valdés, Rafael L. Africanos de Cuba 2da. Reimpresión, San Juan. Editado por Ricardo Alegría, Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, 2004.

Morales Carrión, Arturo. Auge y decadencia de la trata negrera en Puerto Rico (1820-1860). 2da. Reimpresión. Editor: Ricardo E. Alegría .Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, San Juan, 2004.

Ruiz Belvis, Segundo, Acosta, José Julián y Quiñónez., Francisco Mariano. Proyecto para la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, presentado a la Junta de Información reunida en Madrid, el 19 de abril de 1867. Editado por Luís M. Díaz Soler, San Juan, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1969.

S. Klein, Herbert. La esclavitud africana en América Latina y el Caribe. Versión española de Graciela Sánchez Albornoz, Madrid. Ed. Alianza Editorial, S.A. 1986.

Sued Badillo, Jalil y López Cantos, Ángel. Puerto Rico negro. 4ta. Edición, San Juan, Editorial Cultural Inc., 2003.



Otras fuentes

Internet
La Antigua esclavitud (n.d.) Orígenes de la esclavitud siglo III antes de cristo.htm.
http://www,afcom.org/espagnol/Doc_ilustration/Esclavage/Lemouvementabolitionniste.htm (recuperado el 15 de octubre del 2006).

Gómez-Martínez, José Luís Proyecto Ensayo Hispánico, Antología Emilio Castelar, 2005 La trata, Tomado de http://www.ensayistas.org/antologia/

Mazrio Perez Miranda